sánchez, presidente

CC se queda sin la sombra del madroño

La victoria de Sánchez deja a Coalición huérfana de contactos en Madrid y aísla todavía más al Gobierno de Fernando Clavijo

 

A partir de ahora se abre un escenario nuevo en el Congreso de los Diputados en el que Coalición Canaria “no contará con un voto decisivo como ha venido ocurriendo hasta ahora. El panorama ha cambiado y nos tenemos que adaptar a la nueva situación”. No es de extrañar que el entrecomillado sea una declaración oficial del secretario general de Coalición Canaria, José Miguel Barragán, un político siempre reacio a perder de vista la tozuda realidad a la hora del análisis.

No se engaña Barragán, como no se engañan los miembros del Comité Permanente de Coalición Canaria, que se reunieron con carácter de urgencia el pasado viernes en Las Palmas de Gran Canaria. La victoria de Pedro Sánchez ha dejado a CC sin el pilar gracias al que se mantenía en el Gobierno regional a pesar de ser apenas la tercera fuerza más votada por los isleños y contar con menos de la tercera parte de los diputados autonómicos (18 de 60).

Parafraseando a Nicolás Estébanez, el político y poeta tinerfeño que hizo de un almendro plantado en su casa de La Cuesta todo un símbolo del nacionalismo canario, Coalición Canaria se ha quedado sin la sombra del madroño, ese cobijo sin el cual no se explica cómo llevan 25 años ininterrumpidos gobernando el Archipiélago.

La Doctrina Mardones

Cuando a Luis Mardones, el hombre de ATI en Madrid por excelencia desde que fue elegido diputado en 1982, le comunicó su compañera de bancada, Ana Oramas, la orden del partido de votar no a los Presupuestos Generales del Estado para 2007, se rebeló y votó sí. La indisciplina de Mardones, con la que se despidió como diputado tras siete legislaturas en el Congreso, fue coherente con su trayectoria política, iniciada en el franquismo, dado que su manera de entender la política que más convenía a su partido en Madrid se resume con la llamada doctrina Mardones, según la cual ATI (y luego CC) siempre debía apoyar al Gobierno de turno a la hora de aprobar las cuentas estatales. Ahí, en esa sombra del madroño, se basaba su hegemonía gubernamental en las Islas.

Ejemplos de su acierto sobran. El mismo Mardones se hizo famoso cuando su voto evitó a Felipe González pasar por el bochorno de una segunda vuelta para seguir como presidente en 1989.

El voto de ATI-CC fue imprescindible (en solitario o junto a otras fuerzas nacionalistas) para aprobar los presupuestos del propio Felipe en 1994, los de José María Aznar desde 1997 al 2000, buena parte de los de José Luis Zapatero (especialmente los últimos, en 2011), y los de Mariano Rajoy de 2017 y, obviamente, los previstos para el año en curso, aún pendientes de convalidase en el Senado. Es decir, prácticamente siempre que no hubo mayoría absoluta en el Congreso, ahí estaba ATI-CC para rentabilizar su apoyo, que llegó a ser de cuatro diputados en la VI legislatura (Desde 1993 a 1996). A cambio, la sombra del madroño dio a ATI-CC garantías de que el partido de turno (PSOE o PP, según el caso) sería un socio dócil en Canarias y, mejor aún, libertad para convertir en propaganda política los acuerdos sobre los fondos estatales destinados a las carreteras y hospitales de las Islas, sin ir más lejos.

Un año de vértigo

Por eso a CC le tocó la lotería, como a Nueva Canarias, con los resultados de las elecciones estatales de 2016, dado que, si los nacionalistas canarios jugaban bien esas cartas, sus respectivos diputados (Ana Oramas y Pedro Quevedo) eran imprescindibles otra vez para que el Gobierno de Mariano Rajoy sumara los votos 175 y 176 que completaban su precaria mayoría en el Congreso. Mientras los de Román Rodríguez se untaban de pragmatismo para mejorar el REF y atar la reforma electoral, Coalición reaccionó como siempre lo hizo, y utilizó su influencia en Madrid para sostener su poder en las Islas. Tras cerrar un acuerdo de no agresión mutua con los populares, los de Clavijo expulsaron de su Ejecutivo al incómodo socio en que convirtió el PSOE, conscientes de que, sin los 12 diputados regionales del PP, nadie los expulsaría del poder.Mas en estas llegó Sánchez, y en una semana que pasará a los manuales de la estrategia política, ha dejado a CC sin la sombra del madroño, al borde de hundirse en el ostracismo propio de la insignificancia política. De entrada, en CC se opusieron con vehemencia al socialista y, para cuando se dieron cuenta de que ganaría, la orden dada desde Canarias a Oramas llegó tarde, y el súbito viraje en pleno debate de la censura no solo no ha propiciado acercamiento alguno al PSOE, sino que ha irritado a los de Rajoy.

Pesadillas

Expuestos ahora a la intemperie política, la peor pesadilla de Coalición pasa ahora por el Parlamento de Canarias, en cuyos pasillos ya se escucha cómo la mayoritaria oposición afila de nuevo los cuchillos de una posible moción de censura. Bastaría con un acuerdo de mínimos entre PP, PSOE y NC para superar los 30 necesarios, justo a un año vista de unas elecciones donde las encuestas no son buenas para CC. Otros malos sueños también desvelan a los coalicioneros en plazas clave como La Laguna o islas como El Hierro y Lanzarote.

Con una clara tendencia electoral a la baja desde hace demasiados años y muchas dudas internas sobre la publicitada regeneración generacional en la cúpula del partido, nada peor para CC que perder su influencia en Madrid, lo que deja al partido al borde de la insignificancia política. Porque sin la sombra del madroño, no hay disfraz de oso que oculte la realidad actual de CC, camino de tornarse en un manso gatito.

Encuestas para escudriñar los efectos electorales de tanto cambio

Tras su reunión de emergencia en Las Palmas de Gran Canaria, los dirigentes de CC tienen previsto que mañana lunes se vean de nuevo en torno a una mesa. Entre los temas a tratar figura el análisis de una nueva encuesta interna del partido, con el interés añadido de que sus resultados permitirán escudriñar los posibles efectos que, en la intención de voto, puedan tener los relevantes cambios políticos acaecidos durante la semana que hoy finaliza. Lo cierto es que los coalicioneros mantienen desde hace años, por lo que respecta a su respaldo popular, una tendencia a la baja que temen se agrave en 2019 con la irrupción de Ciudadanos.

Caras largas y preocupación en el gabinete de crisis

El mismo día en que se consumaba en el Congreso la victoria del socialista Pedro Sánchez, toda una catástrofe política para Coalición Canaria, el Comité Permanente de dicha formación política se reunió de urgencia en su sede de la calle de Buenos Aires (Las Palmas de Gran Canaria). El análisis coalicionero del nuevo escenario político estatal se antoja aterrador para sus intereses, por cuanto pierde toda influencia en Madrid y, lo que es peor, el apoyo extraparlamentario del PP insular que ha dado estabilidad durante el último año al Gobierno más minoritario de la historia de nuestra Autonomía: el que preside Fernando Clavijo. No es de extrañar que las caras largas presidieran el gabinete de crisis en CC del pasado viernes, que se repetirá mañana lunes, cuando se sabrá de una nueva encuesta cuyos resultados son esperados con cierto temor. En Coalición no se engañan, y por eso el viernes se oyeron expresiones como “estamos en tierra de nadie” o “nos quedamos sin contactos ni socios”. No faltó alguna crítica al PNV, socio electoral de CC para las europeas, por no avisar de su voto clave a Sánchez.

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