
El viernes 1 de junio, Mariano Rajoy subió a la tribuna de oradores del Congreso para cerrar el debate de la moción de censura por la que perdería el cargo. Lo hizo para “acatar” el resultado de la votación, ser “el primero” en felicitar a Pedro Sánchez y despedirse, aunque volvió a dejar claro que no compartía lo que se ha hecho: “Ha sido un honor, no lo hay mayor, haber sido presidente del Gobierno. Ha sido un honor dejar una España mejor de la que encontré. Ojalá mi sustituto pueda decir lo mismo en su día, se lo deseo por el bien de España”.
El entonces presidente se mostró convencido de que había cumplido “el mandato fundamental de la política”, que es mejorar la vida de las personas. “Si alguien se ha sentido ofendido, perjudicado, pido disculpas. Gracias a todos, especialmente a mi partido, sin el cual nada habría sido posible”. También dio las gracias a los españoles por su “comprensión” y su “apoyo”. Finalmente, deseó suerte “por el bien de España”.
Mariano Rajoy Brey (Santiago de Compostela, 1955) se convirtió en el primer presidente de la democracia que pierde el Gobierno por una moción de censura, una iniciativa del PSOE que contó con el apoyo de los diputados de Unidos Podemos, PNV, ERC, PDeCAT, Compromís, Bildu y Nueva Canarias. Un total de 180 votos que han puesto fin a más de seis años de Ejecutivo del Partido Popular.

Tras su salida del Gobierno, una de las principales incógnitas era si Mariano Rajoy seguiría como líder de la oposición en el Congreso en esta duodécima legislatura, que comenzó hace ahora casi dos años (26 de junio de 2016). Ayer despejó la duda: deja la presidencia del partido y se convocará un congreso extraordinario para que elija a su sustituto. “Es lo mejor para el PP y para mí, y creo que para España. Lo demás no importa nada”. Hace poco más de una semana, Rajoy y el PP daban por garantizada su continuidad en la Moncloa hasta agotar el mandato, tras sacar adelante en el Congreso el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2018 gracias precisamente a los cinco votos del PNV. Pero, en menos de 24 horas, la situación dio un giro de 180 grados después de conocerse la sentencia del caso Gürtel, que condena a los cabecillas de esta trama de corrupción y al PP a pagar 245.000 euros como partícipe a título lucrativo.

Aunque en un primer momento los populares minimizaron la moción de censura presentada por el PSOE, ante la dificultad de sumar 176 síes desde una posición de 84 diputados socialistas, el nerviosismo crecía en las filas del PP a medida que se extendía la idea de que los nacionalistas catalanes y vascos eran proclives a desalojar a Rajoy de la Moncloa. Ya había superado una moción de censura en junio de 2017. Su promotor fue el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que no logró sumar la mayoría necesaria.
Mariano Rajoy es licenciado en Derecho y registrador de la propiedad. Fue elegido presidente de la Diputación de Pontevedra en 1983 con tan solo 28 años, tras su paso por el Parlamento gallego. Desde 1986 hasta 1987, en un breve periodo de 10 meses, fue vicepresidente de la Xunta de Galicia con Manuel Fraga. Rajoy se embarcó en el PP cuando Alianza Popular se refundó, en 1989, de la mano de Fraga. Ese mismo año entró a formar parte del Comité Ejecutivo Nacional del partido, donde ocupó puestos como el de vicesecretario de Organización y Electoral del PP y se encargó de las campañas electorales de 1996 y 2000, en las que ganó José María Aznar.
Con la llegada del PP a la Moncloa, Aznar lo designó ministro de Administraciones Públicas, una cartera que dejaría en 1999 para llevar la de Educación, Cultura y Deporte.
Otra perla: “¡Venga, venga…, que alguien pare, coño!”
Mariano Rajoy ha añadido una perla a la cesta. Cuando en el Comité Ejecutivo Nacional del PP comunicaba su retirada de la presidencia del partido, sus compañeros se pusieron a aplaudir, de pie. Él se emocionó y soltó esto: “¡Venga, venga…, que alguien pare, coño!”.





