
El ministro británico para el Brexit, David Davis, ha anunciado este lunes su dimisión, por la falta de acuerdo con la primera ministra, Theresa May, en sus planes de abandonar la Unión Europea, según ha informado una fuente cercana al ministro.
La pérdida de su negociador para el Brexit solo dos días después de lograr un acuerdo con el Gobierno en torno a la posición negociadora “colectiva” de Reino Unido en el Brexit, ha sido un golpe para May y subraya las profundas divisiones en su gobernante Partido Conservador en cuanto a la salida de Reino Unido de la Unión Europea.
En su carta de dimisión, Davis asegura que “la dirección general de la política nos dejará en el mejor de los casos con una posición de negociación débil”. “En mi opinión, la consecuencia inevitable de las políticas propuestas será hacer que el supuesto control por parte del Parlamento sea más ilusorio que real”, ha aseverado en la carta, que ha sido publicada por la oficina de May.
Además, el secretario de Estado para el Brexit, Steve Baker, también ha presentado su dimisión, según han informado fuentes del Gobierno.

Davis dice que no hubiera sido “plausible” seguir como negociador
El exministro británico para el Brexit David Davis ha explicado este lunes que no hubiera sido “plausible” que permaneciera en el cargo debido a sus diferencias con la primera ministra, Theresa May, respecto a la postura negociadora de Londres en el proceso de salida de la Unión Europea (UE) y ha pedido a la mandataria que nombre como sustituto a alguien que crea en su estrategia.
Davis ha sostenido en una entrevista concedida a BBC Radio que su dimisión era un asunto que requería un a reflexión profunda y ha argumentado que no dimitió el viernes, cuando se anunció el acuerdo entre May y el Gobierno sobre la estrategia, debido a que quería consultar primero a su asociación local.
“Me tomé dos días para pensarlo. Era una decisión muy importante”, ha indicado, antes de recalcar que espera que May “esté en lo correcto” y que él “esté equivocado”.
Así, ha resaltado que un ministro en cualquier Ejecutivo está en desacuerdo con entre el 10 y el 20 por ciento de las decisiones del Gobierno, si bien ha argumentado que en este caso él no está conforme con un asunto “central” en sus responsabilidades.
“La verdad es que hay muchas cosas con las que uno no está de acuerdo en un Gobierno, y eso es normal. Pero si es algo central, sobre tus políticas, tu departamento (…) es algo más relevante”, ha explicado.
Pese a ello, ha recalcado que considera que May “es una buena primera ministra” y ha añadido que “tiene que tener un secretario para Brexit que lleve a cabo su estrategia”, al tiempo que ha asegurado que no planteará un desafío para su mandato.
“No voy a probar suerte. Si hubiera querido derribar a May el momento adecuado no sería este, habría sido después de las elecciones”, ha argumentado.
Por último, ha destacado que no espera que otros ministros sigan sus pasos, antes de expresar su deseo de que su dimisión “presione al Gobierno a no hacer más concesiones (a la UE)”. “Seguiré diciendo que hay mejores formas de hacerlo que esta”, ha zanjado.





