
Lo que empezó hace 13 años como una caminata solidaria casi unipersonal en Santa Cruz creció a lo largo de estos años hasta convertirse en uno de los eventos solidarios más grandes de Tenerife, con una asistencia de casi 5.000 personas en la última edición, celebrada entre los municipios de Adeje y Arona. Brigitte Gypenn ha convertido su marea rosa en la Fundación Canaria Carrera por la Vida – Walk for Life, por lo que, además de seguir apoyado a las asociaciones que luchan contra el cáncer, a las personas afectadas y a sus familias, proporciona nuevas aportaciones tanto a la investigación contra el cáncer como a mejorar la calidad de vida de los afectadas.
Brigitte Gypenn llegó con 20 años a Canarias, durante el verano de 1984, y se quedó trabajando en la Isla. Sin embargo, en 2004 su vida se descolocó tras diagnosticarle un cáncer de mama. Tuvo suerte, se lo descubrieron en una fase temprana y pudo superarlo. Con su experiencia y ganas de trabajar, visibiliza el cáncer y ayuda con sus iniciativas a las afectadas que necesitan una mano amiga y demandan ayuda.
-Un pequeño reto personal para visibilizar el cáncer de mama se ha convertido en toda una marea. ¿Cómo se siente?
“Muy feliz y orgullosa. Cuando me dijeron que tenía cáncer de mama fue un shock bastante grande. Intenté buscar información y no había mucha, lo que me generó una gran frustración. Entonces me planteé hacer alguna actividad, al considerar que las asociaciones que ayudaban a las afectadas por el cáncer y a sus familias no estaban lo suficientemente visibles. Así surgió mi primera caminata desde el Auditorio al Club Náutico, queriendo visualizar el cáncer de mama, la necesidad de su prevención y la detección precoz. Reuní a amigos, familiares y compañeros de trabajo, y participamos 500 personas. La gente estaba contenta e ilusionada, y me insistieron para repetir la experiencia. Tras varios años en la capital y otras tres ediciones en La Laguna, nos planteamos hacerla en el Sur, y hasta la fecha. El año pasado fueron 4.800 personas, y recaudamos 19.000 euros”
-¿Es feliz porque la iniciativa se ha copiado en otros lugares?
“Es fantástico, porque cuanto más se llame la atención sobre el cáncer y animemos a todas aquellas personas que lo están pasando mal, mejor. En nuestro décimo aniversario reflexionamos sobre qué más debíamos hacer, y así surgió la idea de la Fundación, donde podríamos crear y realizar nuestros propios proyectos. Antes, la recaudación la entregábamos a AECC y Ámate pero, al convertirnos en una fundación canaria, nos permitió seguir mejorando”.
-¿Gestionar sus propios proyectos genera finalmente una mayor satisfacción?
“Evidentemente, aunque estábamos muy satisfechos con AECC y Ámate, y todos trabajamos para atender a los pacientes y a sus familias, es emocionante poder llevar a cabo nuestros propios proyectos”.
-Y así surgió la iniciativa de donar sujetadores. ¿Se esperaban el gran éxito que ha tenido?
“Para nada, estamos muy contentos. Ya hemos entregado casi 30, una barbaridad. Hace dos meses comenzamos con The B.R.A. Project, que consiste en regalar un sujetador especial y completamente adaptado a cada mujer que ha sufrido una mastectomía. Ese sostén, hecho a medida para cada paciente, está elaborado con un material adecuado, es muy cómodo, tiene cierre delantero, y está adaptado a su necesidad”.
-¿Su coste lo asume totalmente la Fundación?
“Sí, completamente, y lo estrenan ellas. Las asociaciones hacen lo que pueden con sus medios, algunas entregaban sujetadores de segunda mano, y no pasa nada por ello. Pero entendemos que, ya que lo está pasando mal, debe tener un sujetador nuevo, a su medida. Ofrecerles un poco de cariño porque, aunque después necesitarán más, esta ayuda inicial es importante. El sujetador cuesta mucho, al igual que las mangas para una persona que tenga problemas de linfedema, pues son materiales caros. Por tanto, tenemos iniciativas y nuevos proyectos por delante”.

-¿Cuál es el próximo reto que se proponen desde la Fundación Carrera por la Vida?
“Queremos superar los 5.000 participantes el próximo 16 de diciembre en la Carrera por la Vida – Walk for Life. Espero que se una cada vez más gente, porque tendremos el apoyo de colectivos de diferentes nacionalidades que quieren sumarse a esta caminata. El cáncer no entiende de sexos, edades, nacionalidades ni religiones, y queremos que sea un día de celebración por la vida. También queremos superar los 2.000 calendarios vendidos. Y, por supuesto, queremos seguir entregando sujetadores a pacientes de otras islas. Próximamente iremos a La Gomera”.
-Brigitte es la cabeza visible pero, ¿hay compañeros que tomen tu testigo?
“Nadie debe ser imprescindible, algunas personas damos la cara y somos más visibles, pero todas son igual de importantes. Es vital tener un grupo de gente que crea en lo mismo, aporten ideas, y ayuden al éxito de la iniciativa. Sin el trabajo de todo el grupo no somos nada, nos sentimos arropamos”.
-¿Que es la Sala Rosa?
“Es nuestro punto de reunión y encuentro en Adeje. Realizamos diversas actividades y recibimos a las mujeres o hombres que vienen a pedir información y, cuando ven las ganas que tenemos, se sienten cómodas y a gusto. El grupo transmite buen rollo y eso es importante”.




