
Miguel Cabrera Pérez-Camacho nació en Santa Cruz de Tenerife, y no en La Palma como creen muchos, el 8 de octubre de 1954. Tres oposiciones a sus espaldas: inspector de Finanzas del Estado; inspector de los Servicios del Ministerio de Hacienda, y profesor titular de Derecho Financiero de la Universidad de La Laguna. Está casado con Mari Arrate, de la primera promoción de economistas de la Universidad de La Laguna y administradora de Finanzas y Tributos de la Comunidad Autónoma, en excedencia. Tienen en común tres hijas y un hijo. Todos ellos abogados. Ex diputado al Congreso y ex parlamentario regional. Sus dos últimas legislaturas regaló el sueldo de diputado al Parlamento de Canarias, íntegro, a una institución asistencial, raro fenómeno que en España no se había visto nunca. Desde hace unos meses, presidente del Real Casino de Tenerife, todo un poder: 2.000 socios, multiplicados por sus respectivos familiares. Una anécdota. El abuelo de Miguel le regaló a mi abuelo Pedro una pluma Parker 51. Yo la heredé. De eso hace medio siglo y la pluma escribe que es una pasada. Otra anécdota: Miguel Cabrera es uno de los especialistas más reputados de este país en la vida y en la obra de Sir Winston Churchill. Supongo que conservará el libro sobre Churchill en España que una vez le regalé.
-Está en La Palma de vacaciones. ¿Eso le relaja?
“No sabe usted cuánto. Una buena parte de mi familia es de aquí y aquí vengo todos los veranos”.
-Nadie se había atrevido a poner en la calle a la policía y usted lo hizo, en el Real Casino. ¿Lo volvería a hacer?
“Por supuesto. Estoy asustado de la poca talla y de la escasa o nula preparación de algunos servidores del Estado. No generalizo, sino que particularizo”.
-Hombre, pretender un policía fuera de servicio entrar al Real Casino en bermudas parece el colmo del desatino.
“Las normas están para ser cumplidas; nosotros las exigimos a nuestros socios, ¿cómo no las van a respetar quienes no lo son?”.
-Y el infractor llamó a la caballería.
“Sí, señor, y a la caballería se la puso en la puerta de la calle. No sé lo que les enseñan en las academias de la policía, pero desde luego, Derecho Constitucional, poco”.
-A lo mejor es culpa de sus maestros.
“A lo mejor, no lo sé, pero en el Casino no entra la policía sin una orden judicial, salvo flagrante delito. Usted debería saber, que es especialista en sus comportamientos, que no hay nada como ponerle a un mago unos galones”.
-Tiene fama de valiente.
“¿Ah, sí? Pues yo diría que valiente fue el personal del Casino. Tal es así que el de las bermudas hasta amenazó con llevarse detenida a la gerente. ¡A una señora como Raquel!”.
-¿Usted cree que Pedro Sánchez es tonto, o solamente un osado?
“Vamos a decir que es un osado que quiere gobernar, de rebote, con 84 diputados. Está permanentemente en campaña, su Gobierno es un desastre y hace bueno hasta a Zapatero, que ha sido, con mucho, el peor presidente de la democracia. Sánchez improvisa, no da pie con bola”.
-¿Qué haría con Cataluña, si fuera presidente?
“Aplicar el artículo 155, pero en toda su dureza. Sin paños calientes, como hizo Rajoy. No se pueden tolerar ni el insulto ni el chantaje permanente al Estado de los políticos separatistas catalanes y de un sector de la población, arrastrado por estos”.
-¿Qué le parece ese cierto ruido de sables, el manifiesto de 181 militares en la reserva, condenando la falta de respeto hacia el general Franco y denunciando el desmembramiento territorial de España?
“La Constitución da al Ejército protagonismo en la unidad de España. Léansela quienes no lo han hecho. Los firmantes de ese manifiesto están en su perfecto derecho. Y si el poder civil no es capaz de garantizar la unidad de España, el Ejército está para algo. No porque lo diga yo, ni porque lo desee, sino porque lo dice la Constitución. No hay que pensar en hipótesis sombrías, simplemente en cumplir la ley de leyes”.
-Sánchez está obsesionado con desenterrar a Franco.
“Mire usted, la ley de Memoria Histórica ha sido el mayor disparate cometido en la época de Zapatero. Acabó con el espíritu de la Transición y alentó el revanchismo. Es una ley que protege sólo los derechos y la memoria de una de las dos Españas, porque los dos bandos cometieron parecidas atrocidades. Rajoy, con su mayoría absoluta, pudo derogarla y no lo hizo. Fue un error. Que dejen a Franco en su tumba y que se pongan a gobernar”.
-Usted ocupó cargos parlamentarios con dos partidos, Coalición Canaria y el PP. ¿Me equivoco?
“Se equivoca, sí señor. Yo pertenecí a ATI, no a Coalición Canaria, que no existía. Y luego pasé al PP, y aún pertenezco al partido, pero en la distancia. Me fui de ATI cuando no quisieron aprobar una ley que propuse para proteger a los animales; ya conoce mi amor por ellos”.
-¿Comparte eso que se dice de que quien luchó realmente contra el franquismo no fue el PSOE, cuyos miembros estaban escondidos, sino el Partido Comunista?
“Plenamente. Acuérdese de que el PSOE, cuando las primeras elecciones democráticas, en el 77, se jactaba de sus “100 años de honradez”; y los demás decíamos: “Sí, y 40 de vacaciones”. Cuando el golpe de Estado todos los socialistas corrieron a esconderse. Carrillo se mantuvo en pie, con dignidad”.
-¿Ser presidente del Real Casino de Tenerife es un poder?
“Sí, sin duda”.
-¿Por qué?
“Es la sociedad señera de la Isla y de la provincia, tiene 2.000 socios influyentes y es todo un poder social. Es una gozada presidirlo y sentir la confianza de estos socios. Mis padres se hicieron novios bailando en el Casino. Yo había sido directivo con Opelio Rodríguez Peña, hace ya muchos años. El Real Casino ha cumplido 178 años de historia, está saneado económicamente y alberga la mejor parte de la sociedad tinerfeña. ¿Cómo me va a entrar ahí un tipo en bermudas?”.
-Coalición Canaria resiste. ¿No?
“Demasiado tiempo, 30 años en el poder. Por salud social, por salud pública, debería soltarlo. Se haría un bien a sí misma, sería bueno para su propia evolución no tener que administrar un presupuesto. Yo le tengo aprecio a Fernando Clavijo, pero no se puede vivir en política haciendo tantos equilibrios y pegados eternamente al poder”.
-¿Cree que llegará el PSOE al final de la legislatura?
“Es difícil que Sánchez vea aprobados otros presupuestos. Y ahora gobierna con los de Rajoy. ¡Tendría que prorrogar los de Rajoy, qué vergüenza para un presidente! El cañón de los indultos que le piden los catalanes lo va a alcanzar de lleno. Tiene la espada de Damocles de Podemos sobre su cabeza. No terminará la legislatura, a no ser que ocurra un milagro”.
-¿Qué opina del nuevo líder del PP, Pablo Casado?
“Vamos a darle un voto de confianza y apoyarlo; ofrecerle una oportunidad, que se ha ganado democráticamente”.
-¿Volverá su amigo Soria al PP canario?
“Pienso que no. Él ha dado un paso al frente para demostrarle a Soraya que todas las facturas se pagan. Y Soria no está muy contento con los actuales responsables del PP en Canarias”.
-Oiga -y lo sé de cerca-, ¿qué les da usted a sus alumnos, que lo adoran?
“Intento estar a su altura. Mire, yo hago los exámenes orales. Si veo a un alumno nervioso, hablo con ellos de cine, o de sus vacaciones, de su familia. Cuando los veo relajados, entro en materia y me dan las respuestas de corrido; ellos han vencido sus nervios, se han ganado sus notas. A lo mejor este es el secreto de que me aprecien, de que no me vean como un enemigo a batir, sino como un profesor que les enseña y ellos asimilan esas enseñanzas”.
-¿Son mejores las alumnas que los alumnos?
“Indudablemente, más responsables, más estudiosas. El 70% de las oposiciones jurídicas del Estado las ganan las mujeres”.
La entrevista se ha realizado por teléfono. Y no tengo derecho a quitarle más tiempo de sus vacaciones a Miguel Cabrera, que descansa en La Palma, en su casa de esa isla, con su familia. Estamos ante un hombre valiente, sin duda, que dice lo que piensa. Ojalá todos los políticos -en este caso ex político-fueran así. Pero no lo son.





