
La alcaldesa de Güímar, CARMEN LUISA CASTRO, lejos de achantarse por las críticas que le han llovido desde todos lados y a todos los niveles -y también algún elogio, habría que añadir-, sigue como una auténtica apisonadora, como la que conduce para allanar el camino de El Socorro antes de la gran Bajada, y ahora manifiesta su voluntad, en caso de que Santa Cruz decida retirarlo, de llevarse hasta Güímar el polémico MONUMENTO A FRANCO, la obra de JUAN DE ÁVALOS, que desde 1966 se encuentra entre la Rambla y la avenida de Anaga.
La alcaldesa del Partido Popular, que ha lanzado un mensaje de defensa del Valle de los Caídos como reclamo turístico y en contra de exhumar los restos de Franco, ahora quiere ese monumento, “no por franquista, sino por su gran valor patrimonial”. No será la última.





