
El nuevo curso político arranca este lunes con la particularidad de que conduce a una cita con las urnas, prevista para finales del próximo mayo, aún más importantes si cabe dado que a las elecciones locales y autonómicas se suman, como cada veinte años, las europeas. Es tiempo de repasar cómo llegan las fuerzas políticas de mayor representatividad en las Islas a unos meses que pueden resultar decisivos para su futuro.
COALICIÓN CANARIA
El reto pasa por frenar su lento pero continuado descenso en respaldo popular de los últimos comicios. Lejos quedan los tiempos gloriosos del nacionalismo canario, si bien CC mantiene su reconocida habilidad para perpetuarse en el poder. Prueba de ello es lo sucedido en esta legislatura, donde con apenas 18 diputados de los 60 posibles ha logrado mantenerse al frente del Gobierno de Canarias. Primero, por el apoyo inicial del PSOE, al que Coalición respondió con la traición; luego, por el rol de muleta que aún le presta el PP. Y, en todo caso, por la incapacidad de una oposición parlamentaria que, pese a contar con sobrada mayoría, no ha conseguido articular una alternativa. Pero de poco sirve la torpeza de los demás si uno no se ayuda. Cual déjà vu, su candidato a la Presidencia regional, Fernando Clavijo, afronta la campaña electoral con la amenaza de llegar imputado a la misma. Si hace cuatro años fue el caso Corredor, esta vez se trata del caso Grúas. Tampoco son buenos los augurios para Carlos Alonso, cuyo suspenso en políticas de movilidad le ha granjeado el malvado mote de Carlos Atascos. En cada cola pierde votos, por lo que no es de extrañar su reciente frenesí por refugiarse bajo el manto de la Patrona, a la que ha nombrado presidenta honoraria, a ver si así. El que parece llevarlo mejor es José Manuel Bermúdez, al que solo rivales con tirón comprobado (los más temidos son la socialista Patricia Hernández y, ojo, al popular Ángel Llanos) podrían torcerle el gesto. En La Laguna, pocos apuestan por la continuidad de José Alberto Díaz al frente de un Ayuntamiento intervenido por Hacienda y marcado por los escándalos.
Sea como fuere, ahí sigue Coalición. Gobernando una Canarias puntera en pobreza infantil y vertidos descontrolados, con sus vías terrestres colapsadas, su paro estructural y más dependiente que nunca de un turismo que, ni en su mejor época, se basta por si solo para garantizar el progreso de las Islas.
PP Y PSOE
No resulta extraño ver a los dos partidos de la llamada vieja política en el mismo saco. Tanto PP como PSOE arrastran un pasado como secundarios de Coalición, siempre pagados con la moneda de la ingratitud.
Al PP le crecen los enanos en este arranque de curso. Desprovisto de ese plus de votos que siempre dan los canarios al partido que gobierna en La Moncloa, los populares suman su enésima etapa de servidumbre a los designios de CC en las Islas. Que Clavijo saliera de su visita al nuevo presidente del PP, Pablo Casado, haciendo propias las críticas al PSOE de su anfitrión en temas como la exhumación de Franco y Cataluña no son, precisamente, un indicio de que Asier Antona tenga manos libres para cumplir las promesas de una oposición tenaz en el Archipiélago.
En cuanto a los socialistas, cierto es que va camino de ser el tuerto en el país de los que no llegan a la mayoría absoluta. No hay encuesta que deje de vaticinar la victoria del PSC-PSOE en 2019, y el tirón que da el Gobierno de España impide descartar su triunfo incluso a nivel estatal, como se recogía en la reciente encuesta elaborada por Sociométrica para El Español/DIARIO DE AVISOS. Sin embargo, ojo a las victorias pírricas, porque a los socialistas canarios, como se ha dicho, también le lastran sus apoyos a CC. Basta con recordar su lamentable evolución en La Laguna para recordar los devastadores efectos que suelen acarrear que tu socio sea CC.
PODEMOS Y NC
A nadie se le escapa que la izquierda canaria ha dejado atrás los tiempos en que había tantos partidos como dirigentes, pero aún le queda mucho por mejorar su capacidad para conformar mayorías de este corte ideológico. El proyecto de Podemos Canarias pasa por las confluencia, o regresarán a esos reinos de taifas aludidos, mientras que a Nueva Canarias no le favorece su dualidad entre nacionalismo y progresismo, que practica en modo barón Ashler: hoy un rostro, mañana el otro.
En el haber de la formación morada figura la paz interna lograda a mediados de legislatura tras su tormentoso arranque, mientras que NC sigue presumiendo del tirón que mantiene su líder, Román Rodríguez.
Para ambos partidos, el paraíso pasa por el sorpasso. De Podemos, al PSOE, como ya ocurre en La Laguna; de NC, a CC, como en Gran Canaria.





