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Desequilibrios políticos

Inquieta la situación política que trasmite la inseguridad de un gobierno en minoría, aliado con los desleales a la nación

Inquieta la situación política que trasmite la inseguridad de un gobierno en minoría, aliado con los desleales a la nación. Contra una constitución que nos asegura igualdad y libertad, respeto a la ley y garantías jurídicas. El estado ofrece seguridad y justicia, suministro de bienes públicos, sanidad, educación y servicios sociales. Se ha venido sustituyendo lo sustantivo por lo adjetivo, de manera que la igualdad es oportunidad y la reciprocidad ventajas para algunos. Dos indicadores de nuestra posición económica. España ya consume el 43,8% de su PIB en gasto público, con un grado de eficiencia bajo leído desde su índice de competitividad. El populismo hunde nuestra calificación de deuda pública, que en el rating Estándar & Poor’s, nos coloca en el puesto 18 de los 28 europeos analizados. Por categoría de deuda, España se sitúa en zona de alto riesgo. La prima de riesgo se ha visto duplicada en cuatro meses. Se ha producido una fuga de inversiones de 12.000 meuros, en los últimos 100 días. Pretender abordar la situación con más impuestos es una contramedida, que envía a los mercados y a Europa un mensaje negativo.

España suma a la desaceleración global sus propios riesgos, lo que le da escasa capacidad de reacción. Centrados en sus problemas de territorio y populismos. Cataluña en rebeldía y con su parlamento cerrado. Ofrece dos desequilibrios relacionados, la escuela y el idioma, con los que construye su quimera nacional. Soportada en las políticas de “apaciguamiento” de Madrid. Con ellas se ha forzado el artículo 3 de la Constitución donde el castellano es la lengua oficial del Estado, compatible con la cooficialidad de las autonomías. Esta postura nos ha derivado al “adoctrinamiento de libros y escuela”, consecuencia de la renuncia a ejercer la “alta inspección del Estado”, enviada ahora al cajón del Ministerio.

Cambiar lo sustantivo por lo adjetivo, como con los cupos vasco y navarro. Al trasladar el cálculo a la Ley de Presupuestos, lo pervierten cada año extorsionando las debilidades del Estado. Los cupos, herencia del carlismo, son una irregularidad en Europa, a actualizar en la futura Constitución. El gasto sanitario se sitúa en España en coste de 1.695 euros/año, para País Vasco y Navarra y en 1.158 euros/año para Andalucía, más de 500 euros/año. Canarias en la media nacional, 1.260 euros/año. En la calidad de la oferta, el desequilibrio de costes y las listas de espera. Revertir los convenios público-privados y la sanidad universal, colapsarán la calidad y las listas de espera. Huida hacia el futuro. Nacionalismos primados.

Las pensiones son la primera partida del Presupuesto, 145.000 meuros, para 9,6 millones de pensionistas, el 20% de la población y el 13% del PIB. Con déficit anual superior a 20.000 meuros y el Pacto de Toledo olvidado. Hay que garantizar el futuro con complementos privados, financieros, fiscales y empresariales. Cataluña y el País Vasco, con las pensiones más altas, son deficitarios en un tercio de su coste. Se paga en pensión el 82% del salario, en Francia el 50%. La escuela sufre el trauma regional en su calidad y desigualdad. La educación se ofrece, según fórmulas públicas, concertadas y privadas, en la proporción 50/35/10 en Zona Norte y Madrid y 75/20/5 en el Sur. Cuanta más diferenciada es la fórmula, la nota PISA es mayor. La pública cuesta 9.000 euros/año, la concertada 5.000 euros/año. De nuevo la demagogia ataca a la concertada, sin conocer sus efectos. En el mercado, los esfuerzos de liberalización ligados a la Bolkestein son bombardeados desde las Autonomías, que ven la unificación de mercados como agresión. Avances tímidos y algunos retrocesos No podemos ir en contra del núcleo civilizador europeo, esto es el libre mercado con democracia, integrando la sociedad civil.

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