Bueno, pues ya tenemos la tercera candidata del Gobierno a mandarse a mudar. Se trata de Dolores Delgado, fiscal excedente de la Audiencia Nacional por la gracia de Dios y ministra de Justicia. Esta prenda no sólo es amiga del comisario corrupto Villarejo, sino que llamó maricón, durante una reunión con varios otros prendas, incluido el propio Villarejo, al hoy ministro del Interior, Grande Marlaska. Hasta el Coletas ha pedido a Sánchez que la destituya por ser amiga de “esa basura” (el repetido Villarejo ). Sánchez está en Nueva York, dándose su último baño de multitudes, de la manita de su esposa Begoña, licenciada chimba en no sé qué, que luce un vestido de 2.800 euros, que no sé si hemos pagado usted y yo, o ella. Ya veremos, porque en este país todo se sabe. Hasta que el CIS ha falsificado los datos de su última encuesta, en la que el PSOE le saca 10 puntos al PP. No es extraño: el responsable del CIS ha sido alto cargo en el PSOE, así que no se crean la muestra. Los del PP y los de Ciudadanos se ríen de ella, porque se ve a la legua que está amañada. Con el gallinero así, Pedro Sánchez huye de los periodistas, en las vísperas de su comparecencia ante el Senado, en la que tendrá que explicar por qué copió su tesis doctoral y por qué no se manda a mudar. Este país vive sus peores momentos de credibilidad exterior y ni el paseo canadiense de Sánchez, ni su presencia en la ONU, arrimándose a Trump como un pollo sin cabeza, va a solucionar la levedad del presidente –de rebote, sin pasar por las urnas- español. Debería darle vergüenza, echar a la ministra y convocar elecciones. Maricón el último, ¿eh, Dolores?
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