
En un lugar secreto de la ciudad de Turín, en Italia, un local ofrece relaciones sexuales con muñecas de silicona que asombran por su realista apariencia. Tan solo 24 horas después de su apertura, las plazas se han agotado hasta finales del próximo mes de septiembre, y, a día de hoy, ya cuenta con reservas hasta enero del próximo año.
“La acogida ha sido muy buena, estamos completos hasta los últimos días de octubre y luego ya hay muchas reservas hechas hasta enero del próximo año, aunque seguimos teniendo huecos libres”, ha asegurado uno de los responsables del burdel a Efe. “Estamos muy felices; las peticiones llegan de diez en diez, no habríamos imaginado este entusiasmo”, añade.
Detrás de este local, se encuentra la empresa catalana Lumidolls, que también cuenta con establecimientos de actividades similares en Barcelona y Moscú.
Un éxito que, probablemente, esté justificado por la absoluta discreción de la compañía, que solo comunica la dirección exacta del burdel a los clientes “por móvil o por correo electrónico, como ellos deseen”.





