
Cuando son cada vez más insistentes las voces que advierten de una posible intervención militar en Venezuela para derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro, alentado desde el Ejecutivo norteamericano y diversos sectores de la oposición en el exterior, ha saltado al terreno de juego una nueva carta para protagonizar el papel de mediación y diálogo entre los oficialistas y opositores. Se trata del norteamericano Jim Tull, un experto en ese complejo arte de la resolución de conflictos, que vuela hoy a Venezuela para tratar de sentar las bases de una negociación.
Las expectativas en esta vía de negociación son escasas. Al menos desde la oposición, que mira con desconfianza y bastante escepticismo la capacidad de Tull para intentar zurcir una fractura que tiene dividido radicalmente a un país, que además atraviesa una grave crisis económica.
Este experto en negociación de la Universidad de Harvard ya intervino en Venezuela en el año 2002, después del golpe de Estado fracasado contra el entonces presidente de la República Hugo Chávez. Además de Venezuela, ha asesorado a otros países en situación de conflicto como Bolivia, Guyana, Paraguay o Colombia.
La estrategia que seguirá Tull, según informa la prensa venezolana, será la de reunir primero a representantes del Gobierno y la oposición por separado, para luego mantener un encuentro conjunto entre sendas partes.
Tull llega a Venezuela de la mano del Grupo de Boston, un colectivo formado por parlamentarios venezolanos y estadounidenses, a principios de siglo, entre los que figuraban nombres como los de Nicolás Maduro o John Kerry.
El mediador es realista y sabe que las condiciones que existen ahora son de una complejidad enorme para que el diálogo prospere. En unas manifestaciones recogidas en la prensa de Venezuela señala que “hay una alta probabilidad de que se ponga mucho esfuerzo en esto y nada cambie”.
Desde sectores de la oposición que a priori parecerían más abiertos al diálogo, como el caso del dirigente de Acción Democrática, Henry Ramos, han negado esta posibilidad con el Ejecutivo de Maduro. “No hay diálogo porque no están dadas las condiciones. Lo hemos intentado tres veces. Lo intentamos cuando fuimos al célebre debate en el Palacio de Miraflores. El segundo intento fue cuando vino monseñor Celli, instancia que también murió porque el gobierno no hizo nada, y la tercera vez fue en República Dominicana”.
Estas manifestaciones recogidas por El Universal ponen de manifiesto las escasas garantías de éxito que hace prever para un proceso de diálogo en Venezuela, en el que, sin embargo, continúa confiando, contra viento y marea, el expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero.
Así reiteró el viernes, en un debate organizado en Casa de América, en Madrid, que “por más que uno pueda ser crítico con el Gobierno de Venezuela, que lo merece”, la política “preventiva de paz” que es la que él asegura que ha intentado estos tres últimos años “no se hace con medidas de coerción sino con diálogo”.




