
Dos de los problemas más graves a los que se enfrenta Tenerife desde hace décadas se dieron ayer la mano en un suceso nada baladí, por cuanto por cuanto un vertido pestilente obligó a cerrar al tráfico una de las vías más transitadas de la Isla, en este caso la TF-1 (autopista del Sur), y, para colmo, en pleno puente, el de Todos los Santos.
El Cabildo de Tenerife detalló ayer a DIARIO DE AVISOS que el responsable del tremendo desaguisado, caracterizado por un atasco monumental que se extendió a Los Cristianos y Playa de Las Américas (por donde se desvió la circulación) y un mal olor que destacan al unísono todos los que tuvieron la mala fortuna de pasar por allí, es una empresa privada que, al parecer, bloqueó un colector cercano a la depuradora existente en Arona, con tan mala fortuna que este colapsó y arrojó a la superficie un notable torrente de porquería que buscó camino hasta dar con la autopista.
Los hechos que nos ocupan se desarrollaron a partir de las cinco menos diez de la tarde de ayer, cuando se detectó el vertido pestilente sobre el firme de la TF-1 a la altura del punto kilométrico 73 y en el sentido sur de la circulación.

Al poco de llegar al lugar de los hechos, las emergencias advirtieron que el asqueroso líquido incluía, dentro de su heterogénea y vomitiva composición, restos de grasa y similares que podían causar un accidente en caso de que, por lo resbaladizo de la calzada, algún conductor llegase a perder el control de su vehículo. Con buen criterio, dado el riesgo para la ciudadanía detectado, se descartó esperar a la madrugada para proceder a una limpieza exhaustiva del firme y se improvisó un cierre total de la TF-1 en dirección sur, aprovechando que la cercanía del acceso a Los Cristianos permitía desviar la circulación por Las Américas, desde donde se podía regresar a la autopista.
La forzada medida era la única posible, pero, obviamente, no pudo evitar ni la formación de un atasco monumental en la TF-1 ni que la circulación en las citadas localidades turísticas se viera notablemente afectada durante el corte, que además se prolongó durante horas, a tal punto que se inició aproximadamente a las cinco y media de la tarde y a las once de la noche aún no se había restablecido la normalidad en la zona, o al menos el servicio de información de Carreteras de Tenerife, que dio parte de lo sucedido en todo momento a través de sus cuentas oficiales en las redes sociales, no tenía constancia de ello.
Casualmente, este nuevo atasco se produjo el mismo día en que el vicepresidente y consejero regional de Obras Públicas y Transporte, Pablo Rodríguez, calificaba como “desmesuradas” las críticas de los grupos de la oposición parlamentaria que, como el PSOE, estiman que los vecinos del Norte se dejan en los atascos de la TF-5 cinco días de su vida cada año.





