El catedrático de Derecho Constitucional de la UNED, Óscar Alzaga Villaamil, consideró ayer en Tenerife que, históricamente existe una “alergia” a la reforma constitucional que habría que erradicar, porque “la reforma es la manera de evitar la quiebra de la Constitución”. Alzaga fue el primer ponente en las XVII Jornadas sobre la Constitución Española que organizó la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna.
En su opinión, el prestigio de una democracia se basa en su “capacidad de consenso” sobre sus normas de convivencia. “Uno no es reformista porque tenga un virus, es porque es inherente al constitucionalismo. No se trata de ser revolucionario sino progresista. Y se progresa por la vía de la reforma constitucional”.
Consideró que el ordenamiento “se queda antes o después anticuado ante una realidad cambiante” y, por tanto, su actualización garantiza “la continuidad jurídica del estado”, poniéndolas al día y conectándolas “con las nuevas realidades y sensibilidades”. Para el jurista, no hay que tener miedo a la reforma pues es un proceso que “denota madurez democrática”.




