
Todo se torció cuando una moción de censura tumbó al Gobierno presidido por Mariano Rajoy (PP) y aupó al de Pedro Sánchez (PSOE). Faltos de reflejos, en Coalición Canaria apenas atinaron a corregir su rechazo inicial con una abstención que dio alas a las quejas del secretario general de los socialistas canarios, Ángel Víctor Torres, quien, a pesar de lo sucedido con sus compañeros expulsados del Ejecutivo autonómico por Fernando Clavijo, quiso -nada más llegar a su cargo- impulsar una nueva línea de entendimiento con los coalicioneros. Pero ya, por aquel entonces, en CC tenían decidido que su socio estatal era el PP, dado que así garantizaban los votos necesarios para sacar adelante las cuentas de aquí. Craso error. O, al menos, así lo vio siempre el recientemente fallecido Luis Mardones, diputado por ATI, AIC y CC durante la friolera de siete legislaturas en las que implantó su particular doctrina. Esa que pasaba, así cayeran los chuzos de punta, por un entendimiento con el Gobierno de España más allá de sus siglas, y que hallaba su máxima expresión en el respaldo a los presupuestos estatales de turno.
Pero todo se torció con la moción de censura que aupó a Sánchez, y la falta de cintura en Coalición Canaria para cambiar de socio, como habían hecho tantas y tantas veces. “Por momentos parece que se trata de compensar el silencio cómplice que mantuvo el Gobierno regional ante los incumplimientos del PP con una sobreactuación desmedida y a destiempo”, recordaban ayer desde el PSOE canario a Clavijo, y no sin parte de razón. Al fin y al cabo, si ahora han llovido los millones para las carreteras isleñas es, en parte, porque se ganó un pleito (iniciado en tiempos de Paulino Rivero con acertada iniciativa de Domingo Berriel) en el Tribunal Supremo, ante el brutal recorte practicado por Rajoy cuando el voto de Coalición Canaria no le hizo falta para tener mayoría en el Congreso de los Diputados.
Del frentismo
Ayer, desde CC se intentó formalizar una suerte de frente canario (si no les gustaba el término, haberlo hecho en el Parlamento, que para eso está) y que nació debilitado, dado el rechazo suscitado en fuerzas políticas con la representatividad del PSOE y Podemos, cada uno por distintos motivos. Por el contrario, sí que se sumaron a la cita el PP y ASG, socios de CC en los momentos trascendentales de esta legislatura, y Nueva Canarias, cuya presencia era ineludible, dado que no son pocas las partidas en juego que negociaron ellos cuando Pedro Quevedo era el diputado 176, más allá de que la cercanía de las elecciones no dejan de ser un factor clave en la disputa del voto nacionalista. Eso sí, en la cita de ayer Román Rodríguez no dudó en afear las formas a CC (“el lenguaje empleado es peligroso y se basa en falsedades para enfrentar a un pueblo con otro, el canario respecto al catalán”) y recordar que si Madrid quiere, las cuentas aún pendientes por llegar tienen solución si existe la voluntad de aprobar los decretos para ello… si es que todo esto no se debe a la necesidad de Sánchez de cuadrar unos presupuestos de cuyo déficit más que recela Bruselas.
Cuando a Casimiro Curbelo se le pregunta por qué no presenta más iniciativas en el Senado, siempre responde que en Madrid se consigue más en los pasillos que en los plenos. Por eso, aviados vamos con esos 480 millones de euros en liza si el método para que, al fin, lleguen a las Islas pasa por la algarada política. Le bastó ayer a Ángel Víctor Torres contraponer los 42 millones del convenio de empleo, los 15 del de turismo, 10 por saneamiento, 76 de vivienda, 1.800 para carreteras y más de 900 para obras hidráulicas.
Todos ellos, obtenidos por la vía que preconizaba Mardones, nunca con mentiras como la de que el dinero se desvía para Cataluña ni con incumplimientos en la parte que nos toca, como se ha visto en asuntos como el de los fondos de la pobreza o el de la rehabilitación de Las Chumberas.




