
Expertos advierten de los peligros de que los recién nacidos duerman en la misma cama que sus progenitores, sobre todo, después de esta tragedia en Reino Unido, que ha dejado de piedra a los padres de todo el mundo.
Keeley Makin y su compañero Nicky Marsh, considerados como “padres perfectos”, dormían a veces con la pequeña Archie, de tan solo cuatro semanas. Pese a que la bebé solía descansar en su pequeña cuna, esa noche se quedó en la cama de matrimonio después de una toma nocturna a la 1.30 de la madrugada del 17 de noviembre.
Sin embargo, cuando la pareja despertó, descubrió la desgracia: Archie falleció de un síndrome de muerte súbita del lactante. Las pruebas que se realizaron posteriormente demostraron que había sufrido fracturas accidentales de las costillas que, al parecer, fueron presionadas de ambos lados, según recoge The Sun.
En una investigación llevaba a cabo en la ciudad británica de Bolton, se aseguró que tanto Makin como Marsh, que tienen otros tres hijos, eran “padres perfectos”.
Por su parte, el forense Alan Walsh explicó que “seguramente hay miles de padres que dejan a sus bebés durmiendo en sus camas durante toda la noche, aunque estos sean potencialmente peligrosos para los menores”. “Archie tenía 30 días de edad en el momento de su muerte y nació en una familia cariñosa y amorosa… nació en un hogar perfecto”, agregó.





