el charco hondo

La revolución de ZP

Cuentan que Henry Kissinger, posiblemente el secretario de Estado más influyente que haya tenido un presidente estadounidense

Cuentan que Henry Kissinger, posiblemente el secretario de Estado más influyente que haya tenido un presidente estadounidense (lo fue de Nixon), preguntó a Zhou Enlai, en aquel momento premier chino, qué impacto había tenido a su juicio, en términos históricos, la Revolución francesa. El líder chino, con una concepción oriental del tiempo bien diferente a la nuestra, sorprendió a Kissinger con su respuesta. Aún no tenemos perspectiva histórica para saberlo, le dijo. Recogido en un libro perfectamente prescindible de Antonio Garrigues Walker, Manual para vivir en la era de la incertidumbre (aunque bien es cierto que algunas de sus reflexiones sobre el presentismo y la revolución digital son aprovechables), el episodio vale para preguntarse, precisamente estos días, justo ahora, por el impacto o legado que dejó a este país José Luis Rodríguez Zapatero, presidente que, demonizado como ningún otro, deberá esperar dos siglos para que, con perspectiva histórica, se le reconozca su papel. Estas semanas se ha puesto en marcha una feroz operación política que, con algunos periodistas acompañando al piano, persigue sembrar dudas respecto a las leyes de género, el feminismo, las políticas de igualdad o los derechos que amparan la diversidad sexual; logros que, entre otros, hicieron posible que este país se sacudiera la caspa, el blanco y el negro; avances que fueron posibles porque, con José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno, se contó con muchos Pedro Zerolo, tantos como eran necesarios para hacer realidad aquella revolución de modernidad, tolerancia y madurez. Hoy, apenas unos años después, las derechas han decidido salir del armario de sus esencias para negociar con derechos innegociables. Zapatero consiguió que colectivos hasta ese momento desprotegidos (e incluso ridiculizados) festejaran libertades, celebraran la legalización de sus derechos, de sus aspiraciones, de sus sentimientos, de su manera de querer ser, crecer y querer. Jóvenes de cualquier género despertaron a una realidad mejor, que ahora se pone en duda como paso previo a la banalización de muchos movimientos y colectivos. Dentro de dos siglos, cuando se tenga un poco de perspectiva histórica, se podrá valorar el impacto de la revolución que lideró Zapatero y, acto seguido, el de la repercusión de la involución que están protagonizando los partidos que se han subido al caballo de Abascal.

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