tribuna

Plan de vuelo. Paz nuclear

Ante las intenciones de Donald Trump de terminar con la separación de poderes para que no haya juez que le critique o ponga freno a sus acciones de guerra ante sus miedos internos resulta interesante pensar en lo siguiente: sería deseable que el presidente de la nación con mayor injerencia en los asuntos de otras naciones pudiera tener una fusión de horizontes sin la confusión de identidades y sin el gran miedo al otro, sobre todo al opuesto, con el que afecta todos los días a muchísima gente a la que trata de ignorar.
Parecería que un solo hombre quisiera apretar el botón de la guerra nuclear. Si el destino elegido por la especie humana en su plan de vuelo es no solamente subsistir sino evolucionar, entonces estamos hablando de utilizar la energía para construir la paz nuclear, término en el que vengo pensando como la reconciliación de cada ser humano con sus propios conflictos. La evolución de una especie es imposible sin la evolución de su conciencia. El respeto al otro, encontrar nuestros propios prejuicios y trascenderlos es lo que nos puede llevar a la paz nuclear, la paz en el núcleo cuántico de nuestra mas profunda intimidad. La fusión de los opuestos genera la energía suficiente para formar un nuevo universo.

Esa energía solamente puede obtenerse cuando teniendo por objetivo la paz nuclear ponemos nuestra atención en la fusión nuclear. La paz nuclear va mucho mas allá de la abstención de fabricar armas nucleares, ya sea químicas o atómicas de destrucción masiva. La paz nuclear se logra conjuntando actitudes internas, emociones y acciones que inician al interior de cada ser y las neuronas espejo de los otros logran identificar e imitar en una reacción en cadena que puede llegar a cada vez un mayor número de habitantes del planeta. ¿Qué imágenes tienen en el espejo las neuronas de cada ser humano? Primero que nada, las suyas propias, y eso es lo que permite la primera fusión de horizontes sin confusión de identidades. ¿En qué sentido fluye esa fusión? Si la dirección de las acciones va guiada por el miedo y la protección ante los falsos enemigos a los que aluden los políticos en épocas electorales para ganar adeptos, se buscarán tener todo el poder para aniquilar lo considerado indeseable. Pero la dirección de las acciones también pueden fluir en el sentido de la paz interna y de ahí a la armonía creativa. Cuando los horizontes pueden coincidir porque se encuentra significado a la combinación de elementos que sin la creatividad y la actitud de compartir y agradecer lo que se tiene no sería posible combinar, entonces se generan las condiciones para algo espectacular: la concordia.

La concordia es esa virtud que, de acuerdo al Diccionario de la Lengua Española, pone el ánimo en la tranquilidad y en el sosiego. La concordia es una gran aportadora de energía para la paz nuclear. Si en el plan de vuelo de la especie humana se encuentra la paz como destino, la concordia será sin duda el combustible y la cultura del respeto al otro será la dirección que permita ir mirando cada vez más cerca ese destino.
¿Despegamos?

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