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Triunfalismo sin fundamento

A finales del pasado diciembre se cumplió el primer aniversario del triste hallazgo del cadáver de Diana Quer

A finales del pasado diciembre se cumplió el primer aniversario del triste hallazgo del cadáver de Diana Quer. Y ya entonces, hace un año, algunos medios informaron del malestar de altas instancias judiciales gallegas ante la sobreexposición mediática de la Guardia Civil y las continuas filtraciones informativas de sus miembros en un asunto tan delicado, y en un sumario declarado secreto. Una sobreexposición que incluyó valoraciones psiquiátricas y psicológicas no avaladas por una cualificación profesional. Desde luego sobraban esas filtraciones, como sobró la triunfalista rueda de prensa de los coroneles, con una multitud de guardias uniformados detrás apoyando el desmesurado autoelogio.

El problema, además, es que, a la vista de lo sucedido, el triunfalismo no resulta justificado. El móvil de Diana lo encontró una mariscadora en donde debía estar, no lo encontró la Guardia Civil; el análisis de sus datos lo hizo una empresa alemana; la localización informática del coche del presunto asesino lo realizó una empresa gallega; el cadáver se encontró por la confesión del presunto culpable, la Guardia Civil nunca lo hubiera encontrado. Y se encontró en un pozo en una nave abandonada a doscientos metros de la casa familiar de ese presunto culpable, una nave que nunca fue registrada. La justificación de tal inacción es, cuanto menos, pintoresca. Dijo uno de los coroneles que no se registró porque es una propiedad privada y no había indicios respecto a ella; como si en España no hubieran medios legales para registrar una propiedad, por muy privada que sea. Y como si su situación en la zona y su abandono no fueran suficientes indicios. Una nave que, por cierto, después quedó días y días sin volver a ser registrada y sin vigilancia, expuesta a que cualquiera pudiera entrar y destruir pruebas.

La coordinación con el juez instructor también dejó mucho que desear. Si desde noviembre de 2016 el presunto culpable ya era el principal sospechoso y se le estaba siguiendo, ¿cómo es posible que en abril siguiente el juez archivara el caso? Y, si desde meses antes de su detención estaba claro que era el culpable, ¿cómo no se solicitó la autorización judicial pertinente para hacerle un seguimiento integral, que hubiera evitado el intento de asalto a otra mujer que lo delató. Porque ahora podríamos estar hablando de una segunda asesinada si no fuera por su resistencia y por la afortunada intervención de dos jóvenes que paraban por allí. Demasiadas casualidades y golpes de suerte que no abonan precisamente una investigación ejemplar. Y que, desgraciadamente, se han vuelto a repetir en el lamentable caso de Laura Luelmo.

Mientras tanto, los ciudadanos nos preguntamos a qué se debe el protagonismo mediático que siempre tuvo la muerte de Diana Quer frente al olvido de otros cientos de casos de desapariciones, homicidios, asesinatos y violaciones, algunos en Canarias. Cientos de casos que yacen en el olvido sin que la Guardia Civil haya podido aportar la menor información sobre ellos.

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