el charco hondo

A ratos

Los planes siempre acaban bien; y si no terminas de alcanzar los objetivos que te has marcado, despreocúpate, porque si la cosa va torcida es que no has llegado al final. Así resume su forma de afrontar la vida el veinteañero que regenta El exótico Hotel Marigold, en Bangalore, India, residencia al que un grupo de jubilados ingleses llega buscando un lugar que les mejore el anochecer de su tiempo, y allí descubren que cuando se tiene la actitud adecuada el final puede sorprender con nuevos inicios. La película, dirigida por John Madden, y protagonizada por algunos de los grandes de la escena británica, admite paralelismos con la política actual; y quien no se lo crea que pregunte a Fernando Clavijo, presidente al que de 2015 a esta parte ha tocado lidiar con un puñado de finales, años en los que la Administración del Estado, zarandeada por una insufrible sucesión de convocatorias electorales, ha estado ahí solo a ratos, demasiadas veces en modo-avión. Gobiernos entrantes. Presupuestos generales prorrogados. Gobiernos cesados. Presupuestos generales devueltos. Gobiernos en funciones. Un sinfín de interinidades que han obligado a Clavijo a tirar del carro sin esperar demasiado de la maquinaria del Estado. La del 28 de abril es la tercera convocatoria de elecciones generales que vive Clavijo como presidente, y todo en sus cuatro años. Nunca antes en la historia de la democracia española se habían producido tres elecciones generales en tan poco tiempo, de ahí que al presidente de Canarias no le haya quedado otra que dar normalidad a la anormalidad de un Estado que, intermitente, ha pasado más tiempo en el área de descanso que en la carretera. Es bastante previsible que hoy Fernando Clavijo haga balance deteniéndose especialmente en los pasos dados por su Gobierno en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, o que se tome su tiempo con las luces del empleo, y que celebre el indudable logro (histórico, sí) del REF o el Estatuto. No se lo han puesto fácil. No lo ha sido gobernar con el Estado acompañándolo solo a ratos, por culpa de constantes cortes de suministro eléctrico provocados por tanta inestabilidad en las Cortes. De ahí que Clavijo, al igual que el gerente del Marigold, haya optado por aplicarse en que a pesar de tantas curvas al final su presidencia acabará bien, y si en Madrid no se lo ponen bien será porque el final no ha llegado.

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