el charco hondo

‘Briefing’, transición e hipocresía

Dependiendo del ámbito o los interlocutores el concepto varía, pero en términos generales un briefing es un punto de partida – una primera toma de contacto- que sirve para sentar las bases que abran las puertas a un objetivo. Con un informe o análisis preliminar sobre la mesa, publicistas y marquetinianos inician la definición de una estrategia para colocar un producto en el mercado. Quienes sí conocen los manejos de Washington (Amanda Mars, entre otros), cuentan que a finales de enero de 2017 Donald Trump, en aquellos días recién llegado a la Casa Blanca, pidió un briefing sobre Venezuela, y fue a partir de ese momento cuando la maquinaria echó a andar para provocar lo que se está viviendo en el país que el chavismo volvió a destrozar -no es la primera vez que ocurre-. Con el régimen venezolano ahora asfixiado, a raíz de la congelación de los fondos de PDVSA en Estados Unidos y otras acciones de estrangulamiento financiero, dos años después de aquel briefing los gobiernos de un buen montón de países se suman al entierro del régimen que personaliza Nicolás Maduro. Celebremos que Venezuela esté iniciando una transición hacia la democracia perdida; y, con la respiración contenida, sumémonos al deseo de que el camino (que, ahora sí, parece no tener marcha atrás) se haga sin llenar de cadáveres las cunetas del proceso. Venezuela merece otra cosa. Los venezolanos deben recuperar las libertades y derechos que el régimen ha ido estrangulando lenta pero imparablemente. Ahora bien, qué menos que cuestionarse por qué ahora y no mucho antes. Cómo dejar de preguntarse, en voz baja o no, tanto da, dónde han estado todos estos años los mismos que estas semanas han pasado de fríos espectadores a acalorados actores de la transición venezolana. O, ya delante del espejo, reconozcamos la contradicción de tirar de diferentes sistemas métricos decimales respecto a la injerencia internacional en los asuntos internos de cualquier país, aplaudiéndola cuando como es el caso creemos que hay que rescatar a Venezuela o, si no nos toca tan de cerca, criticando que Estados Unidos, Rusia, China y algunos más hagan o deshagan según les dé. Celebremos que Venezuela está cerca de extirpar al chavismo que tanto daño ha hecho, pero no lo hagamos sin anotar, siquiera en los márgenes del relato, la hipocresía de gobiernos o partidos que, ahora sí, se suben al carro de la intervención, a remolque del briefing que otros organizaron hace dos años para colocar este producto en la escena internacional.

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