familia e infancia

Cinco pautas para evitar el estrés en los niños

En la sociedad en que vivimos y el ritmo que nos hace llevar, vivir con estrés se ha convertido en parte de nuestra rutina

“Despierta, que ya es la hora de desayunar para ir al cole”, “Vamos, que no llegamos”, “Date prisa que ya llegamos tarde”, “¿Todavía estás así?”.

¿Vivimos con estrés? Seguro que más de una persona se siente identificado al leer alguna de las frases anteriores, y es que, en la sociedad en que vivimos y el ritmo que nos hace llevar, es casi imposible no ir con prisas, por lo que vivir con estrés, se ha convertido en parte de nuestra rutina.

Y si eres mami o papi, muy a nuestro pesar, estas prisas se las vas inculcando a tu hijo desde pequeño.

Nos levantamos a horas determinadas porque tenemos que llegar a tiempo al trabajo, tenemos que contar con variables como el tráfico, si llueve, aparcamiento, etc… todo esto con un corre-corre que no llego. Si eres adulto y tienes hijos, además es posible que tengas que correr un poco más, porque no sólo te tienes que preparar tú, sino también contar con el tiempo que necesita cada niño. Que, en ocasiones, será más de lo que el tiempo marca.

El no poder conciliar la vida familiar con la laboral como nos gustaría, el ritmo de la escuela, las extra escolares (de cada hijo), el tiempo que te gustaría dedicarte a ti como persona y a tu pareja… son muchas de las “quejas” con las que nos llegan las personas a consulta o nuestros talleres. Siendo la palabra ESTRÉS un adjetivo común para la mayoría de ellas.

Y es que, a día de hoy, nos cuesta parar… Podemos sentir que vamos atropellados con el tiempo, que los días, semanas y meses pasan en un momento, sin darnos cuenta de ello.

“El tiempo vuela” y esta sensación nos puede hacer sentir mal. Hacer sentir como que no estamos aprovechando ni el momento, ni disfrutando de los nuestros, de las personas que más nos importan.

¿Qué podemos hacer?

Si te has sentido identificado con lo que leíste anteriormente, seguro que ya has buscado más de una solución, incluso has intentado poner en marcha alguna y puede que te haya funcionado…Pero la “rutina” te hace volver a ese círculo que puede parecer difícil romper. Y es que aprender a parar, decir “no”, priorizar nuestras necesidades y las de tu familia, no es tarea fácil.

Y como decíamos al principio de este artículo, los niños también aprenden este ritmo y, sin darnos cuenta, también los estresamos a ellos. A continuación, te ofrecemos una serie de pautas muy sencillas para iniciar el cambio:

• Lo primero y fundamental, es darnos cuenta de nuestro propio estrés, ya que nuestro estado anímico va a influir en como interactuamos con los demás. Si nosotros vamos estresados, lo más probable, es que nuestro hijo, lo irá.
• Hacer un análisis de las situaciones que sabemos que nos estresan, e ir reduciéndolas al máximo. Es decir, haz una reflexión sobre qué es necesario y qué no.
• Aprende y enseña a tu hijo a respirar. Aprender a respirar con tranquilidad puede ser una muy buena actividad familiar.
• Empatiza con tus necesidades y sus necesidades. Si en el día a día tenéis que ir a un ritmo impuesto por la actividad laboral y escolar, daros espacio en el fin de semana para salir de esta rutina.

Estas son algunas pautas, que te pueden ayudar en el día tanto a ti, como a los peques de la casa, para romper con la rutina del “corre, date prisa” e ir incorporando momentos de calidad con mucha tranquilidad.

Por Centro Psicología IDEA
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