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Doce meses de desencuentros y dos semanas de avances

La huelga de los trabajadores del tranvía lleva activa tres meses, y, por primera vez en un año de negociación del convenio colectivo, empieza a avanzarse gracias a la incorporación de un mediador
Reciente concentración de trabajadores frente al Cabildo. / FRAN PALLERO

Llevan tres meses en huelga, aunque la negociación de un nuevo convenio colectivo se inició hace más de un año. Pocas veces un conflicto laboral se extiende tanto en el tiempo. Admiten los trabajadores del tranvía que, “nuestro fin no es fastidiar al usuario. Nos tenemos que hacer notar, porque llevamos negociando el convenio colectivo con la empresa desde noviembre de 2017 y no hemos avanzado absolutamente nada”. Quien habla es Ignacio González, delegado sindical de Comisiones Obreras en Metropolitano Tenerife, la empresa que gestiona el tranvía. Explica que sus revindicaciones pasan porque “se respete el derecho a disfrutar de nuestros descansos sin que la empresa los interrumpa por su falta de planificación”.

Para el gerente de Metropolitano, Andrés Muñoz, el principal escollo en esta negociación “es una cuestión de volumen”. “Son tantos los temas que podríamos tardar algo de tiempo en verlos todos”, admite. “Hemos puesto toda nuestra voluntad para llegar a acuerdos pero por la otra parte han planteado una huelga de largo recorrido. Desde hace dos semanas venimos negociando con avances y no entendemos porque siguen convocando una huelga que lo único que hace es perjudicar al cliente”.

Mientras, el Cabildo de Tenerife, propietario de Metropolitano, sigue prefiriendo mantenerse neutral en este conflicto laboral porque, como explica el consejero insular de Movilidad, Miguel Becerra, “somos al mismo tiempo reguladores y autoridad competente en el transporte interurbano y como dueños del 100% de la empresa también somos la patronal”. Becerra señala que, Metropolitano, a través de su departamento de Recursos Humanos y su Gerencia, es el responsable de la negociación.

Fue el Cabildo el que estableció el 75% de servicios mínimos contra los que han cargado los trabajadores por considerarlos excesivos. “Los servicios mínimos están avalados por informes técnicos, que, además, han puesto como ejemplo los de otros ámbitos como la huelga en los trenes de cercanía en Renfe”, detalla Becerra. Desde CC.OO., se mantiene que no solo son excesivos sino que, se han llegado a superar, por lo que los han denunciado.

Desde Metropolitano, se insiste en que no entienden que, tras los avances, se mantengan los paros, que, desde este viernes, se harán todos los días de febrero en el servicio del tranvía. “Creo que se avanzaría más si ahora mismo no tuviéramos una huelga indefinida, simplemente porque tendríamos más tiempo para negociar y no lo estaríamos gastando en organizar todos los servicios”, señala Muñoz.
González por su parte asegura que no descartan, “si sigue habiendo avances positivos” que modifiquen el calendario de huelga. “De hecho, en febrero la huelga era indefinida y pasamos a tramos horarios. Lo mismo que digo esto digo que llevamos un año negociando el convenio y no todos los puntos son tan difíciles para haber llegado a algún acuerdo en algo”.

Las demoras en el servicio del tranvía se mueven entre los 90 minutos y las dos horas, según Metropolitano. Fran Pallero

Metropolitano insiste en su disposición a seguir negociando pero también deja claro que hay líneas rojas que no van a traspasar y que dejan para el final de la negociación. Preguntado Múñoz por cuáles serían esas líneas rojas refiere que una es la duración de la jornada de trabajo. “Tienen un jornada irregular porque trabajan mañanas, tardes, sábado o domingo, y eso hace que tengan una duración de jornada heterogénea. Si una semana se está de mañana, trabajas siete horas, si estás de tarde, ocho, y de noche 8,15. En estas situaciones, lo que tiene todo el sector público del Cabildo es una jornada media anual de 7,5 horas y ellos dicen que no, que todas de 7,20 y eso es un impacto brutal para la compañía”. La otra línea roja es el despido improcedente. “Quieren que si se declara un despido improcedente el trabajador sea el que decida que se le readmita cuando eso es un derecho que da la ley a las empresas”.

Mientras, los trabajadores, en lo referente a su jornada, lo que piden, es que se produzcan incorporaciones a la plantilla para que “no nos tengan que llamar tantos días a tu casa, perdiendo días de descanso que tenías para disfrutar con tu familia”. Tampoco, afirma González, pueden fijar sus vacaciones y distribuirlas como ellos quieran.

Jefa de servicio de Recursos Humanos

Sin embargo, si hay algo en lo que estas tres patas de una misma mesa coinciden, es en el vuelco que ha dado la negociación de dos semanas para acá. La incorporación de la jefa de servicio de Recursos Humanos del Cabildo ha conseguido desbloquear lo que hasta ahora ha sido un diálogo de sordos.

“En el último pleno del Cabildo, por unanimidad de todas las fuerzas políticas, se aprobó una moción en la que se insta a ambas partes, a que flexibilicen las posiciones que se habían venido manteniendo de cara a que se alcanzara un acuerdo”, explica Becerra. El Cabildo, en ejecución de ese acuerdo, decidió incorporar a la mesa, “una persona, que por su experiencia en la negociación de conflictos y en la negociación de convenios colectivos dentro del propio Cabildo podía aportar mucho”, explica Becerra.

Para Múñoz la presencia de este técnico también ha supuesto un cambio notable. “Pedimos que nos ayudara la jefa de servicio de Recursos Humanos que lleva a todas las entidades dependientes del Cabildo, que lleva Bomberos, Recinto Ferial, Sinpromi, Titsa… Tiene una visión transversal muy buena respecto de qué cosas son factibles y qué cosas no lo son. Hemos notado que hay una avance gracias a ella”.

Para los trabajadores también ha sido importante la incorporación de esta figura a la mesa. “Esta persona está aportando su experiencia en firmas de convenios de otros sectores, recoge todo el marco legal, y, por ejemplo, en las vacaciones, ha dejado claro hasta dónde la empresa puede articular las vacaciones y desde dónde empieza el derecho del trabajador, el mismo que la empresa no puede coartar. Este es un punto con el que no nos poníamos de acuerdo y ahora se avanza”.

Admite González que la empresa está dando pasos, lentos, pero avanzando. “No lo hacemos al ritmo deseado, pero avanzamos, sin embargo, sinceramente, creo que si hubiera existido este perfil negociador que hay ahora, quizá no hubiéramos llegado a la huelga”.

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