El charco hondo

El frasco

Lo más importante del perfume es el frasco. Saben los perfumistas, y deberían tenerlo bastante más claro los socialistas, que consumidores o electores son especialmente permeables al continente, a la botella, a la forma más que al fondo. La sensación convence más que la composición. La emoción de un frasco bien diseñado hace que el ...read more →

Lo más importante del perfume es el frasco. Saben los perfumistas, y deberían tenerlo bastante más claro los socialistas, que consumidores o electores son especialmente permeables al continente, a la botella, a la forma más que al fondo. La sensación convence más que la composición. La emoción de un frasco bien diseñado hace que el contenido sea un elemento secundario. En perfumería o política el envase construye la primera impresión, el criterio de partida, la opinión que suele sobrevivir e imponerse a los matices o argumentos posteriores. Saben los independentistas catalanes que su frasco está vacío, y de ahí para seguir conectando con sus compradores inviertan políticamente en lo único que les queda: la botella. A eso ha quedado reducida su farsa. El proceso ya es solo packaging. El mediador que Sánchez les ha aceptado es el frasco de los perfumistas del independentismo. El relator que los socialistas han bautizado retrata la siempre penúltima urgencia del presidente del Gobierno. Sánchez tiene a las derechas jugando a puerta vacía. Cambiar el nombre a las cosas es una manera bastante adolescente de gestionar los miedos. Las derechas se ponen apocalípticas, es cierto, pero un análisis sosegado del episodio del mediador-relator lleva a la conclusión de que Sánchez aceptó que le diseñaran el frasco de esas reuniones. Sin caer en la pirotecnia de algunos partidos, cabe recordar que si realmente se reúnen para hablar de cosas normales entonces no hace falta la anormal figura del mediador-relator; luego, ¿por qué esa figura? Para tomar nota, dar fe de lo que se habla, convocar y coordinar unas reuniones en las que no se van a negociar asuntos extraordinarios basta con que tomen nota, den fe, convoquen y coordinen esos encuentros los gabinetes o asesores ordinarios. La chorrada del relator es un argumento tan infantil que anima a pensar que los socialistas, arrastrados calle abajo por los apuros del sanchismo, creen estar dirigiéndose a un público de menores de edad. Qué capacidad la suya para ponérselo fácil a los predicadores de la caverna. Sánchez ha regalado un frasco de diseño a los independentistas catalanes, forzando a los suyos a vender un perfume que los clientes no van a comprarle. Si realmente creen en la utilidad del relator, que elijan uno que gestione con algo de inteligencia la relación de los ministros con Canarias, buena falta les está haciendo.