después del paréntesis

El pub

Una de las cuestiones fascinantes de Irlanda son los pub (public house, casa pública). Cabe un modo de encuentro, el extraño que se acerca a los recintos turísticos y no al real; incluso degusta los tres modos de consumo (cuando no hay comida): las medidas precisas de licor, la Guinness y la lager (cerveza rubia). Pero de eso no se trata; se trata de descubrir la verdad y ello solo es posible si eres invitado por un natural (Paul y Helen). Ahí la historia cambia. Se llama George McMillan. Es viejo. Vive solo porque su pareja murió. Su familia resulta ya lejana. Su relación social se encuentra en el pub. A una hora en punto de la tarde, todos los días, sin excepción, entra, se acuna en la barra, comienza una animada charla con el camarero, porque esa es la función del que sirve ante los clientes, y espera a los amigos y a los conocidos. Llegamos. Paul saludó efusivamente a George. Intercambiaron un rápido alegato circunstancial. Nos sentamos. Pagó una ronda. Se unió a nosotros. Se interesó por quiénes éramos y de dónde veníamos (Spain). Visto lo visto, siempre se te ocurre preguntar, por ejemplo, por el misterio de las puertas rojas en la zona alta de Irlanda. Ni se te ocurra. El pub no responde, el pub habla. George McMillan se expandió. Nos hemos configurado por dos opciones, dijo: los unionistas y los republicanos. Por los unionistas, Gran Bretaña; por los republicanos, independencia. La revolución de 1916 decidió, pero la insistencia de los otros condicionó. En el 21, Estado libre, con una excepción: los seis condados del norte. Desde entonces queda pendiente una opción que el IRA no consiguió: la unificación. Mas tanto unos como otros son irlandeses. Por eso a la dicha frontera política no la acompaña la frontera real. Puedes transitar cualquier parte de Irlanda sin impedimento alguno. De ahí que les preocupe el brexit, el que las dichas fronteras se activen, que se perciba de verdad la división. Eso no lo soportarán. El Gobierno de la Gran Bretaña contaría con un gran problema para el caso. Por lo leído ese bar alcanza la condición de categoría. Los irlandeses no van al pub, van a “su” pub. Como George mostró, ahí se expone una de las condiciones de los hombres, en tanto sabemos hablar: la capacidad de comunicar. La interrelación social forma parte de su alcance. Están porque son, y porque son comparten, en palabra, aficiones, méritos o antagonismos. El asunto no es la información, la cuestión es compartirse. Eso sorprende; eso prueba el pub.

TE PUEDE INTERESAR