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El regreso de Juan Guaidó, un viaje repleto de incertidumbres

Después de recorrer varios países latinoamericanos, todos los ojos están puestos en las consecuencias de una posible detención del presidente en funciones de la República nada más tomar tierra en Venezuela
JUAN GUAIDÓ CAMIÓN AYUDA HUMANITARIA
Guaidó, en uno de los camiones con ayuda humanitaria. / TWITTER JUAN GUAIDÓ

Quizá regrese hoy, cuando aparezca publicado este artículo, o mañana, como el propio presidente en funciones de Venezuela, Juan Guaidó, anunció durante la visita a Brasil, donde fue a buscar el respaldo del presidente Bolsonaro. Este viaje fuera del país de la figura que se ha convertido en la esperanza de millones de venezolanos despierta una gran incertidumbre sobre la reacción del Gobierno chavista con su regreso y las consecuencias que pueda traer aparejado.

A pesar de la presión internacional y nacional, al presidente Nicolás Maduro no le va a temblar la mano para ordenar su detención. El régimen chavista ha sobrevivido en el aislamiento los últimos años y calcula que por una vuelta de tuerca más no va a sufrir su estructura de poder interno, gracias, también, al escudo que ejercen sus dos potentes aliados (acreedoras): Rusia y China.

De ahí que no sea extraño que en cuanto Guaidó vuelva a poner pie sobre suelo venezolano sea detenido. Ya había sufrido, poco antes de proclamarse como presidente encargado de llevar a cabo este proceso de transición, una detención exprés por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia.

Sobre Juan Guaidó pesa una orden de la justicia venezolana que le prohíbe salir del país. Una orden que rompió con su marcha a Colombia para participar en el frustrado intento de entrar al país ayuda humanitaria por la frontera de Cúcuta. En ese momento inició una agenda por diversos países de Latinoamérica. Mientras tanto, Maduro ya ha advertido de que Guaidó tendrá que dar cuenta ante la justicia si retorna a Venezuela.

La tensión es grande porque la detención de Guaidó podría tener el efecto de desencadenar un grave enfrentamiento en el país, ya que provocaría una ola de protestas y de represión de mucha intensidad. Por otro lado abre el interrogante sobre el destino de este nuevo liderazgo que ha logrado en un tiempo récord aunar todas las sensibilidades de la oposición al chavismo y convertirse en la esperanza de gran parte de la sociedad venezolana de que el cambio en el país es posible.

Que Guaidó sufra el mismo camino que el líder de su partido, Leopoldo López, no parece que sea la situación más adecuada para que este proceso puesto en marcha para convocar unas elecciones libres llegue a buen puerto. Al menos para alcanzarlo mediante un proceso pacífico.

Hay analistas que apuntan que su detención, por contra, podría ser el detonante incluso de una intervención militar exterior o de un golpe de Estado por parte de unas Fuerzas Armadas, cuya lealtad hacia Maduro, aunque todavía de una forma débil, empieza a resquebrajarse.

Lo que no cabe duda es que el regreso de Guaidó a Venezuela supone un nuevo desafío para el Gobierno de Maduro y su tocada legitimidad.

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