Claves para ser brillante

El reto de ser emocionalmente inteligentes

Para comenzar te quiero invitar a responder a esta simple pregunta: ¿podrías identificar algún día de tu vida en el que no hayas experimentado ninguna emoción?

Por Priscila González

Para comenzar te quiero invitar a responder a esta simple pregunta: ¿podrías identificar algún día de tu vida en el que no hayas experimentado ninguna emoción? Posiblemente la respuesta es “no”, a menos que algún motivo extraordinario te haya impedido vivir sin consciencia. Nuestro día a día transcurre con absoluta normalidad, con sus rutinas, horarios, tareas, etc. Sin embargo, mientras todo esto sucede, existe un mecanismo que no descansa y nunca nos abandona. Al igual que ocurre con la respiración o la digestión, las emociones funcionan de forma instintiva e ininterrumpida condicionando de forma positiva o negativa cómo va a ser nuestra jornada.

¿Cómo te sientes hoy?

Desde que nos despertamos podemos sentir el humor con el que amanecemos. Que llueva o luzca el sol también influirá en nuestra actitud para afrontar el día, e incluso al abrir el armario optaremos por aquella vestimenta que más nos apetezca o mejor nos haga sentir. Y todo esto irá mejorando o empeorando a medida que transcurran las horas. El tráfico en la carretera, las conversaciones que mantenemos, las personas con las que interactuamos, los imprevistos, las sorpresas, las noticias… prácticamente todo lo que ocurre en nuestro entorno tiene un efecto emocional en nosotros. Por poco o mucho que seamos conscientes de ello, las emociones nos guían a la hora de marcarnos metas, nos alertan de las amenazas o peligros y nos ayudan a tomar decisiones, pero también nos pueden condicionar o limitar en diversas áreas de nuestra vida.

Al igual que cuidamos y entrenamos el cuerpo con ejercicio físico, descanso o una alimentación equilibrada, también podemos entrenar las emociones. Algo que en las últimas décadas ha ido floreciendo y cobrando cada vez más importancia debido a las innumerables evidencias e implicaciones que tiene para nuestro bienestar físico y mental.

Factor de éxito

Hoy en día juzgamos a las personas no solo por su coeficiente intelectual, por su formación académica o su experiencia, sino que además las valoramos por la manera que tienen de relacionarse con ellas mismas y con los demás, es decir, por sus habilidades para identificar, comprender y gestionar las emociones propias y las de los demás tanto en las relaciones personales como laborales. Es en este contexto donde hablamos de personas, organizaciones, empresas o equipos emocionalmente inteligentes.

En la actualidad las habilidades y competencias emocionales son un criterio para determinar el éxito de una persona en el terreno profesional sin importar el cargo que ocupa, o al que opta como candidato. Nuestro potencial puede verse intensificado de forma exponencial cuando manifestamos cualidades como la iniciativa, empatía, asertividad, adaptabilidad, o las habilidades para trabajar en equipo, liderar, gestionar conflictos, comunicar e influir en los demás.

Según el último Informe Anual de InfoJobs y ESADE sobre el estado del mercado laboral en España, “las empresas atribuyen gran importancia a las denominadas soft skills, entendidas como rasgos de personalidad, habilidades sociales o de comunicación que tienen las personas para enfrentarse a situaciones diarias”. El estudio también revela que las habilidades más valoradas son la capacidad para trabajar en equipo (70%), resolver conflictos (57%), tomar decisiones (46%), adaptarse al cambio (44%) o comunicar eficazmente (43%), entre otras.

Jeff Bezos, fundador de Amazon, considera que los equipos excelentes no solo se conforman de mentes brillantes, no basta con ser un experto para tener éxito, porque un profesional con talento, “además de saber lo que está haciendo, debe tener la inteligencia emocional necesaria para trabajar bien con los demás al mismo tiempo”. En resumen, triunfar no es solo una cuestión de aptitud, sino también de actitud, de predisposición a establecer relaciones interpersonales saludables y positivas, de conectar con los demás de forma más empática, de afrontar los cambios o desafíos con autoconfianza, y de mantener una postura mental abierta y flexible para hacer frente a las adversidades.

¿Reto o realidad?

Numerosas investigaciones vinculan la inteligencia emocional con la salud, el bienestar, la felicidad y el éxito, pero ¿realmente es algo que podemos entrenar fácilmente? Lo cierto es que todos poseemos en mayor o menor medida cierto grado de inteligencia emocional, pero no siempre sabemos gestionar nuestras emociones de manera óptima al enfrentar los retos que surgen en nuestro día a día. Afortunadamente, esto es algo que podemos entrenar y mejorar, y un primer paso para lograrlo pasa por tomar consciencia del permanente influjo de las emociones en nuestras reacciones y comportamientos, y de nuestra capacidad para regularlas de forma positiva. ¿Te animas a elegir cómo te quieres sentir hoy?

@institutoserbrillante
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