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Muvisa mantiene cerrados cinco pisos de lujo en La Laguna desde 2010

La empresa municipal compró una casona en Tabares de Cala para especular con las viviendas, pero no ha logrado vender ni una; nueve años después, se siguen arreglando chapuzas en ellas
En el interior de esta antigua casona están los cinco pisos catalogados como de lujo. Fran Pallero

El Ayuntamiento de La Laguna mantiene cerrados cinco pisos de lujo en pleno casco histórico de la ciudad desde 2010, año en que se pusieron estas viviendas a la venta por unos precios que, en su conjunto, superan los 1,7 millones de euros, sin que, hasta ahora, los responsables municipales en la Ciudad de Los Adelantados hayan logrado al menos desprenderse de alguna. Estos cinco pisos de lujo son el resultado de la adquisición y posterior rehabilitación de una antigua casona ubicada en el número 32 de la calle de Tabares de Cala, llevada a cabo con el ánimo de especular con las mismas, en una operación que tiene lugar en plena burbuja inmobiliaria, concretamente en 2006, siendo alcaldesa Ana Oramas.

Sin embargo, el resultado de esta gestión no puede ser más desolador, dado que, pasados 13 años desde la compra de la casona, la empresa municipal de vivienda del Ayuntamiento de La Laguna, Muvisa, no solo sigue con estos pisos cerrados, sino que abona puntualmente cada mes los 5.000 euros de la hipoteca contraída por tales viviendas, que, para colmo, se encuentran ahora mismo en obras para subsanar las chapuzas llevadas a cabo durante su rehabilitación.

Así lo confirmó a DIARIO DE AVISOS el nuevo consejero delegado de Muvisa, el concejal opositor Javier Abreu, quien se mostró escandalizado por todo lo acaecido con tan fallida gestión especuladora llevada a cabo con dinero público.

“No lo logro entender, no me entra en la cabeza que después de lo que se ha vivido en La Laguna con la crisis, con lo que se está viviendo, que hemos tenido y tenemos desalojos de familias, abandonos de hogares, viviendas apuntaladas o que tienen puntales en las entradas de las mismas como pasa en Princesa Iballa, El Cardonal o en Las Chumberas, que estemos pagando el realojo de un montón de gente y que, con todo ese panorama, sigamos costeando más de diez años después las cargas de unos pisos que los anteriores responsables de Muvisa, que son de Coalición Canaria, llaman de lujo y que valoran en unos 1,7 millones, cuando en realidad están abandonadas y se les tiene que hacer un servicio de conservación y mantenimiento para evitar un desastre total”, detalló Abreu a este periódico.

Para hacerse una composición de lugar, Muvisa (empresa controlada al 100% por el Ayuntamiento de La Laguna) compró la casona en cuestión en 2006 y la transformó en esas cinco viviendas durante un proceso que tardó cuatro años, dado que no fue hasta 2010 cuando se pusieron en venta. El coste de esta operación sigue siendo una incógnita, por cuanto en Muvisa buscan desde hace dos semanas el proyecto inicial, que Abreu ha solicitado para conocer el alcance real de esta operación fallida.

Sea como fuere, estas cinco viviendas de lujo siguen sin venderse, seguramente por sus elevados precios y las condiciones de las mismas. Hay que tener en cuenta que el mayor de estos pisos se vende por 498.810 euros, mientras que el más barato sale por 273.600 euros. En total, el precio de las cinco viviendas suma 1.777.710 euros y, al añadírsele el IGIC, se eleva hasta los 1.886.565,50 euros.

 

Lo peor llega cuando se accede al interior de la antigua casona, como pudo llevar a cabo DIARIO DE AVISOS el pasado jueves; además, como se ha dicho, se encuentra en pleno zafarrancho de mantenimiento por chapuzas anteriores, dado que se han detectado, por ejemplo, humedades. Y es que, a pesar de que en la documentación que sí se encuentra disponible se preveía la instalación “en la carpintería exterior de madera de morera maciza, con acristalamiento climático de doble vidrio”, dista mucho de lo que en realidad cuando se revisa su interior.

Por citar ejemplos, algunas de las vigas situadas a la vista, desnudas, se han colocado justo delante del plato de una ducha, por no hablar de la escasa privacidad resultante del patio interior que conecta a las cinco viviendas. Tampoco se observa un acabado esmerado, con juntas nitídamente mal encajadas o remaches a la vista que arruinan en buena parte la belleza propia de sus techos de madera.

A buen seguro que, a pesar de la excelente ubicación de estas viviendas, tanto el precio como las circunstancias descritas tienen mucho que ver con que, transcurrido tanto tiempo, los pisos siguen vacíos en plena crisis habitacional como sufre Canarias en general, y particularmente La Laguna.

Resta recordar que, durante los casi tres lustros transcurridos desde que se compró la casona, por parte del Ayuntamiento y Muvisa se han dado algunas explicaciones a lo sucedido. La excusa principal es que la crisis estropeó lo que no deja de ser una operación especulativa, pero también se llegó a decir en 2012 que podía transformarse en un hotel.

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