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La miseria y el horror de las prisiones estadounidenses

Un informe del Departamento de Justicia revela atrocidades
fuga

Estamos acostumbrados a ver en las películas y series televisivas situaciones desagradables de violencia en las cárceles norteamericanas, no hay versión cinematográfica que no refleje lo peligrosas que son las prisiones en el país más desarrollado del mundo.

Sin embargo, el nivel de deshumanización y auténtico horror que se vive tras las rejas nunca ha sido tan impactante en Hollywood como la descripción real en 56 páginas y más de 2.000 fotos de una investigación real de la situación de las prisiones en Alabama, dado a conocer recientemente.
En las cárceles estadounidenses los actos de violencia son una experiencia rutinaria, pero el informe publicado por el Departamento de Justicia sobre las condiciones en las cárceles del estado sureño revela una situación infernal.

La combinación de falta de funcionarios, hacinamiento en las cárceles y una administración deficiente ha resultado en que el sistema de prisiones de Alabama registre el mayor número de homicidios del país.

Las condiciones son tan severas que es imposible garantizar los derechos constitucionales de los presos, en particular en cuanto a la protección frente a castigos crueles e inusuales.

Investigación

Según la investigación, no hay ni suficientes guardias ni recursos. La sobrepoblación carcelaria supera el 182% de su capacidad y los puestos de trabajo autorizados para funcionarios está el 20% por debajo de la necesidad. La infraestructura de las prisiones está en mal estado y continúa deteriorándose: las puertas de las celdas con frecuencia no cierran, haciendo imposible controlar situaciones violentas; los sistemas de alcantarillado no funcionan bien, y las aguas negras se estancan dentro de las celdas y corren por los pasillos; las cocinas están llenas de ratas y desechos tóxicos. Es frecuente ver sangre en las paredes, en los baños, en las camas, e incluso formando charcos en el suelo.

El informe muestra lo que podría ser el guion de una película de terror. El diario The New York Times publicó que un reo fue hallado muerto en su celda boca abajo, y llevaba tanto tiempo ahí que la cara la tenía aplastada por la posición. Los presos gritan aterrorizados día y noche en sus celdas, víctimas del abuso al que son sometidos por otros presos.

Las víctimas de violaciones en las cárceles no se atreven a denunciar por miedo a las represalias, tanto por parte de los violadores como de los funcionarios de prisiones, sabiendo que serán castigados por el sistema en lo que las prisiones llaman creación deliberada de un peligro para la seguridad, es decir, la culpa es de la víctima por incitar a la violación.

Algunos de los hallazgos más espeluznantes
-Familias chantajeadas. Un preso envió un texto a la madre de otro reo diciendo que violarían a su hijo y lo cortarían en pedazos si no pagaban una deuda de 800 dólares. La madre suplicó que le dieran tiempo para conseguir el dinero, pero recibió un mensaje en el que le echaban la culpa a ella: “Mamá, esto se lo hiciste tú a tu hijo.”
-Cualquier tipo de deuda, y en particular por drogas, puede resultar en abuso sexual. Determinó la mayoría de las encuestas a los reos durante la investigación.
-Declaraciones de muerte natural en homicidios. Los forense dictaminan causas naturales de muerte cuando la evidencia de violencia es innegable. Por ejemplo, en 2018, en la prisión de Kilby, la muerte de un preso fue declarada muerte natural pese a que el reo murió apuñalado en la cabeza, la espalda y un brazo, y tenía el cráneo fracturado.
-Los presos están armados. En la prisión de Bibb, todos los presos tienen cuchillos. Uno de los presos dijo en el informe que al llegar tienes que pelear por tu propia vida, o convertirte en esclavo sexual de alguien. Algunos incluso declararon que los mismos funcionarios les aconsejan al llegar que busquen un arma para defenderse si no quieren morir en la cárcel. En las otras prisiones del estado, entre el 50 y el 75% de los reos están armados.
-Un problema común son las drogas. Muchos de los crímenes son cometidos por presos bajo la influencia de las drogas, o las víctimas son drogadas.
-Es frecuente la tortura. Uno de los prisioneros, perteneciente a una banda criminal, fue estrangulado en la prisión St Clair en 2016, le habían esculpido el número 1636 en las costillas, en referencia al pecado cardinal, es decir, por soplón. Dos semanas antes había denunciado que lo habían violado. Por su propia seguridad lo habían aislado por dos semanas, fue asesinado dos horas después de volver a su celda. En marzo de 2018, un oficial de prisiones recibió información de que un prisionero estaba siendo torturado en su celda en la cárcel de Ventress. Encontraron al prisionero atado, quemado, torturado por dos días, y aún tenía en el recto un palo de escoba. El prisionero había denunciado una violación anterior.

Es difícil calcular el alcance de estas violaciones sexuales, porque muchos presos -por obvias razones- tienen miedo a denunciar, y en otras no lo hacen por vergüenza.
Muchos funcionarios declararon en el informe que cada día que regresan a casa agradecen seguir vivos. Según la investigación, desde 2017 hay múltiples casos de oficiales acuchillados, víctimas de puñetazos, patadas y golpes en la cabeza, así como amenazas con cuchillos y palos.
Un funcionario en la cárcel de Donaldson fue asesinado a cuchilladas en la cabeza por negarse a darle una segunda ración de la cena a un preso. Desde entonces, las cosas han empeorado.
Sin embargo, el informe también acusa que muchas veces los mismos funcionarios contribuyen al problema en las cárceles, al ser ellos los que distribuyen las drogas.

La publicación de este informe del Departamento de Justicia en el que se concluía que el sistema penitenciario de Alabama tiene 49 días para corregir la situación, ha dado mucho de qué hablar.

Reacción ante el informe

Esta misma semana, y a raíz de la investigación, los representantes de la Cámara Baja de Alabama aprobaron la creación de 500 puestos de funcionarios de prisiones adicionales, y un aumento presupuestario de 40 millones de dólares para el Departamento de Correccionales, así como una subida del salario del 20% con el objetivo de animar a más candidatos a solicitar las plazas.

Aunque el informe se centra en la situación en Alabama, es un problema que se extiende a todos los estados de la unión americana ante la indiferencia del público general, que normalmente mira hacia otro lado, bajo la premisa de que si están en prisión, se merecen lo que les pase.

En 2014, el promedio de asesinatos en prisiones a nivel nacional era de siete homicidios por 100.000 prisioneros, en 2017, la cifra se multiplicó por ocho.
El número de suicidios no baja de uno por mes, en lo que abogados activistas de los derechos humanos han declarado como “una situación de emergencia”.

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