
Los camiones se abren camino montaña arriba. En la base, las máquinas se encargan de machacar las rocas que se van extrayendo. Quienes pasan por la carretera de San Andrés se preguntan si la cantera de Los Pasitos, junto al barranco de Jagua, ha vuelto a la actividad. La respuesta a esa pregunta es sí y no. El proyecto de Remodelación Geomorfológica y Paisajística de la cantera implica que todo el material que se extraiga durante los cinco años que dura se destine a surtir de áridos las distintas obras en marcha en la Isla, entre las que se incluye la futura playa de Valleseco. Pero, esa extracción, según reza en el proyecto, es consecuencia de la ejecución de la restauración paisajística y no de la actividad extractiva pura y dura que se desarrolló durante años en este paraje de Cueva Bermeja. Según se detalla en el propio plan, se procederá a la extracción de más de cuatro millones de metros cúbicos de escombros, obteniendo rédito la empresa concesionaria de la venta de este material. Por tanto, no se ha reactivado la cantera como tal, pero sí que se sacan áridos como consecuencia de su restauración.
Los vecinos de Cueva Bermeja son los más afectados por esta intervención paisajística. Tanto es así que la empresa adjudicataria de esta remodelación paisajística, SATO, ha colocado un sismógrafo en la cima de la montaña para asegurarse de que no se producen movimientos que dañen las viviendas de los vecinos que están justo al otro lado de la montaña. Según explicó a DIARIO DE AVISOS el presidente de la Asociación de Vecinos Virgen de Loreto, Gabriel Franquis, han solicitado al Cabildo, responsable administrativo del proyecto, que certifique que se están cumpliendo todos los planes de seguridad.
“El Cabildo nos ha asegurado que se está cumpliendo con la normativa, y, por el momento, no nos ha generado ningún problema”. También han pedido a los responsables de la obra que intenten minimizar el impacto del polvo en suspensión. Lo que sí lamentan los vecinos es que la directora del Parque Rural de Anaga aún no haya respondido a su petición para celebrar una reunión informativa sobre el proyecto ya en desarrollo.
En estos momentos, los camiones se encuentran abriendo el camino que permitirá subir el resto de maquinaria a la montaña para realizar los bancales detallados en el proyecto y en los que se plantará la vegetación que recubrirá la montaña. Unas plantas que se cultivarán en el vivero que la empresa va a instalar en el mismo espacio en el que ahora se mueven los camiones. El proyecto para restaurar esta montaña tiene casi 20 años. Entre modificaciones, permisos, impacto ambiental e incluso la suspensión del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Rural de Anaga en este punto, no ha sido hasta el año pasado cuando empezara a tomar forma.
Según se detalla en el proyecto, el sistema de explotación será “a cielo abierto”, realizado por banqueo descendente mediante arranque con explosivos y mecánico, en diferentes zonas, pudiendo tener varios frentes de trabajo abiertos a la vez. Se prevén cuatro fases de excavación, de un año de duración para cada una, en las que se extraerán algo más de un millón de metros cúbicos por año. Será en el último año, el quinto, cuando se proceda a la restauración propiamente dicha.
El acceso al frente de explotación se realizará partiendo de la plaza de la cantera hacia el viario existente en la zona industrial de Jagua, para posteriormente circular a través de una nueva pista (la que ahora están abriendo los camiones), que tendrá una longitud de unos 835 metros y una pendiente media del 12%. Este nuevo trazado se realizará por la ladera oeste del barranco de Jagua, actualmente no alterada. El material arrancado será transportado en camiones hasta la plaza de la cantera, donde será tratado y clasificado utilizando una planta de trituración y clasificación de áridos con una producción máxima de 120 toneladas, que estará cerrada en una nave para disminuir el polvo.
Entre los ecologistas, este proyecto ha sido duramente criticado precisamente por la alta cantidad de áridos que se extraen. Una intervención que justifica el proyecto, porque se hace necesario realizar un corte transversal en la montaña para asegurar los bancales existentes en la misma, amenazados de desprendimientos.







