el charco hondo

86.000 segundos

En el transcurso de los ochenta y seis mil cuatrocientos segundos que faltan para que se constituyan los ayuntamientos puede pasar de todo, y todo puede ocurrir también en aquellos municipios donde parece que todo lo que tenía que pasar ya pasó -sí, también ahí, donde estos últimos días se han materializado propuestas que parecían impensables hasta que dejaron de parecerlo; en esos, también-. Normalmente el tránsito de los viernes a los sábados dura veinticuatro horas, pero éste es diferente. Veinticuatro horas pueden parecer poca cosa, pero cuando son horas de relámpagos, negociaciones, truenos, ofertas, vientos huracanados y contraofertas, la cosa cambia. En la víspera de la constitución de los ayuntamientos el tiempo se vuelve elástico, moldeable, aún más líquido que la modernidad descrita por Zygmunt Bauman. Las horas se desdoblan en tantas realidades como negociaciones e intentos de cambiar el curso de los acontecimientos. Estos ochenta y seis mil cuatrocientos segundos son una factoría de sorpresas, órdagos, órdenes, naves quemadas, contraórdenes y cartas marcadas. Como escribió Carmelo Rivero días atrás, los algoritmos que rigen la estadística del árbol de los pactos establecen que lo conveniente es llegar a los metros finales con varios triunfos en la mano, distintas opciones y múltiples faroles, a fin de asestar en el último instante el golpe de gracia definitivo. Ocurra lo que ocurra a partir de mañana, pase lo que pase cuando una semana después se constituyan los cabildos, y acabe en lo que acaben las negociaciones para formar una mayoría parlamentaria que abra las puertas del Consejo de Gobierno, se ha entrado en un tiempo político distinto. Las líneas rojas son parte de una historia cada vez menos reciente. Los cordones sanitarios serán confundidos en la memoria con las canciones del verano. Los partidos han dejado claro estas semanas que han muerto los pactos descartados. Todas las combinaciones han entrado en el cosmos de lo posible. No parece haber compañero de viaje malo o prohibido. Ante los ojos atónitos del electorado, todos se anuncian como compatibles con todos. Parece que todo ha ocurrido ya, pero en ochenta y seis mil cuatrocientos segundos puede pasar de todo incluso donde parece que ya ha pasado todo. La montaña rusa de las últimas 48 horas, en Madrid, con el PP pidiendo que Coalición le firme el contrato, no será la última vuelta de tuerca.

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