Canarios sin fronteras

Javier, el tinerfeño al que su pasión por el fútbol lo llevó a Tilburgo

Rabanal, un estudioso de este deporte, pasó antes por China, antes de recalar en el Willem II de la máxima división del fútbol neerlandés

Javier Rabanal entrenando al equipo sub19 del Willem II neerlandés
Javier Rabanal entrenando al equipo sub19 del Willem II neerlandés

Desde siempre, Javier Rabanal fue un enamorado del fútbol y, sobre todo, de su metodología. Era un estudioso de este deporte, un ‘friki’ del balón pero, sobre todo, alguien con muchas inquietudes y necesidad de aprender. Por eso un día este tinerfeño hizo las maletas rumbo a China después de haber salido fuera de una Isla en la que, a día de hoy, sigue siendo muy complicado crecer en este deporte. El país asiático fue su primera parada antes de aterrizar en Tilburgo, en los Países Bajos, donde la próxima temporada ejercerá de director de desarrollo del Willem II, equipo de la máxima categoría de aquel país.

– Sale de Tenerife y acaba en los Países Bajos pasando por China, un recorrido apasionante pero: ¿cuál fue el comienzo?

“A base de visitar a compañeros que entrenaban fuera me di cuenta que me apetecía vivir esa experiencia. Entrenar, pero fuera de España, eso me llamaba más la atención que seguir insistiendo en entrenar en Tenerife. Me apunté en clases de inglés en la Universidad de La Laguna y de ahí me surgió la oportunidad de ir a China. Lo vi bien, porque el trabajo lo iba a desarrollar en inglés y así, además, podía seguir aprendiendo el idioma. Fui para ser monitor de una academia de jóvenes y me hicieron director de la misma y, ya renovado por cuatro años, contactaron conmigo desde el Willem II de los Países Bajos. Querían un entrenador para sub-19 y sub-23 y les habían dado referencias mías. Estaba bien en China, con un buen contrato, desarrollando los contenidos de la academia, pero hice un buen contacto con el director de cantera del Willem II y, tras hablar horas y horas de fútbol, me hicieron una oferta. Me vine sin pensarlo”.

– La imagen que tenemos todos de China, no solo en el fútbol, es de un lugar disciplinado, férreo y centrado en cumplir sus objetivos a medio y largo plazo, también en el fútbol…

“China tiene fama de disciplina, pero en deportes los niños que van saliendo ahora no son tan disciplinados. Me encontré con que había falta de material, pese a ser los mayores productores del mundo, y con cierta descoordinación en el tema de las instalaciones. Al principio, me costaba ir a entrenar a la academia porque, sinceramente, no me sentía realizado, no me veía como parte de un proceso. Ya como director, que me dejaron hacer lo que quería e ir a trabajar era diferente. En China, cuando tenías unos días libres o, incluso, un rato, salir a la aventura es una maravilla. Cuando mejor estaba allí en lo personal y en lo profesional, me fui a Tilburgo”.

– En solo unos meses tuvo que adaptarse a dos mundos diametralmente opuestos. ¿Le costó?

“Yo tengo pocos problemas de adaptación. Con saber dónde tengo que ir a trabajar, a descansar y dónde está el supermercado es suficiente. No necesito saber dónde está el grupo de españoles o el restaurante español, la verdad. Recuerdo que llegué a Ámsterdam muy tarde, me vino a buscar nuestro director deportivo y durante tres horas estuvimos hablando de fútbol. Al final, al ser tu vida el fútbol, te centras mucho en ello. Aunque es verdad que aquí me he encontrado con un país muy ordenado, limpio y en el que todo es muy sencillo. Por poner un ejemplo, mi número de la seguridad social me lo dieron tras solo 15 minutos de trámites”.

– ¿Se siente más realizado ahí de lo que podría sentirse en la Isla o en España?

“Aquí tienes como más energía para hacer las cosas porque todo lo que haces tiene una repercusión inmediata en el medio, En la Península puede ocurrir algo similar, pero en Tenerife no ves esa evolución, trabajas duro, pero no lo vez. El intercambio de información aquí es más fluido. He tenido contacto con técnicos del Ajax o el PSV porque ven que eres un entrenador español que puede hacer cosas un poquito distintas”.

– Los Países Bajos, además, son un referente para todos los amantes del fútbol por su política de cantera y formación…

“En los años 90, cuando un entrenador quería aprender, venía hasta aquí. Las instalaciones son espectaculares, incluso las amateurs, en eso están muy avanzados, pero su metodología es más antigua que la nuestra. La percepción del fútbol holandés que tiene la gente es que está un paso por delante del resto cuando, realmente, está rehaciendo su sistema”.

El tinerfeño, junto a jugadores de la base del Willem II DA
El tinerfeño, junto a jugadores de la base del Willem II DA

– Otra impresión, de esa sociedad en general, es que tienen muy bien estructurada su jornada laboral a la hora de conciliarla con la vida personal…

“Mi semana está muy bien repartida. Trabajo lunes y martes, descanso miércoles, entreno jueves y viernes, juego el sábado y descanso el domingo. Se hace muy llevadero. Me levanto en casa, trabajo en el ordenador un par de horas, porque siempre desayuno en casa, llego al estadio 9.30-10.00 y preparo entrenamientos, mantengo reuniones, almuerzo en el estadio y voy a los entrenamientos. Voy saliendo sobre las 18.00 que es cuando todo el mundo se recoge. En invierno se hace poca vida social. Al final haces una vida sencilla y dedicada al fútbol. Me reservo cuando tengo visita, que trato de estar más tiempo fuera. Es cierto que aquí le dan mucha importancia a la vida familiar. Por ejemplo, me insisten siempre para que saque los billetes para ir a ver a mi familia a la Isla, es algo que tienen muy claro”.

– Nos dan la impresión de ser más fríos que nosotros. ¿Es verdad?

“Yo tengo mucha suerte en eso. Es cierto que su carácter no es el mismo que el nuestro, pero mi grupo de trabajo es espectacular a la hora de bromear y generar buen ambiente. Es un grupo de cinco personas a las que hay que sumar aquella que está a tiempo parcial. Es verdad que hay gente a la que le notas que no le gusta que haya un entrenador de fuera, lo notas cuando te dan la mano antes y después de los partidos y poco más, pero también hay mucha que viene y te pregunta, que quiere saber”.

– Está totalmente adaptado, pero ¿qué echa de menos?

“A mi familia. A mi madre, a mi hermano y a Patricia, mi novia, porque hemos tenido que lidiar con esto. Si regreso a Tenerife creo que tendré el fútbol como hobbie, pero no para vivir. Sé que un sitio como este es el ideal para ser profesional, pero claro que anhelo mi casa”.

– ¿Ha cambiado mucho desde que dejó Tenerife? Ha notado que la experiencia le ha variado tanto personal como profesionalmente?

“En lo profesional he cambiado mucho. Era un entrenador más defensivo, creo, y me he acostumbrado a trabajar con grupos; antes delegaba menos. En lo personal también, porque estar solo todo el día, en sitios como China, te hace valorar más unas cosas y otras menos. Sí, cambias como persona”.

El tinerfeño, junto a las futuras estrellas del Willem II
El tinerfeño, junto a las futuras estrellas del Willem II

– Y el próximo año, director de desarrollo del Willem II. ¿En qué consistirá exactamente su labor?

“Marcaré el trabajo que tiene que hacerse a cada edad y la preparación física también se realizará según lo decida. Es una responsabilidad grande, pero estos retos no me dan miedo. Recuerdo que me preguntaron qué me parecía la preparación física, les di mi opinión y cuando visitamos al Groningen, que es un referente de cantera, se dieron cuenta que ellos ya lo hacían, así que nos pusimos a trabajar en ello”.

– Ya me ha dicho a qué personas echa más de menos, pero: ¿qué es lo que más anhela de la Isla?

“El gofio, no hay alimento mejor. Ni batidos de proteínas ni de hidratos, el gofio con plátano por las mañanas. Echas de menos lugares y cosas, pero, repito, lo que más, a la gente. Lo que me mata un poco es eso, no tener a la gente”.