el charco hondo

La teoría del Big Bang

Mariano Rajoy no insinuó ayer la conveniencia de un pacto a la alemana (que traducido al español se pronuncia PSOE-PP) para alejar la nube de una convocatoria electoral abriendo las puertas a un Gobierno de España con apoyos parlamentarios sólidos, sin hipotecas ni apretones de grupos con escasa empatía constitucional; Rajoy no lo insinuó, pero lo insinuó. Ayer, en esta Casa, el ex presidente no dijo que no cree en un PP empantanado en la derecha-derecha; no lo dijo, pero lo dijo. Rajoy no afirmó que el PP de las últimas elecciones generales, absurda y torpemente alejado del centro, no es el PP de siempre; no lo afirmó, pero lo afirmó. Tampoco sugirió que los partidos que florecieron para arreglar los desarreglos del bipartidismo avanzan hacia la anécdota; Rajoy no lo sugirió, pero lo sugirió. Así es él. Las cosas de Rajoy, un tipo afable, conversador y razonable que no siempre supo rodearse de los mejores (salvo excepciones, como lo fue Soraya Saenz de Santamaría; a la que en el PP deben estar llorando; en merecida penitencia por no haber apostado por la mejor opción que tenían). Ayer, mientras Rajoy decía sin decir, sugería sin sugerir y afirmaba sin afirmar, justo ayer por la mañana, precisamente en esas horas y no en otras, la densidad y temperatura del universo político canario se disparó hasta provocar un Big Bang que, veintiséis años después del anterior, pone punto final a un ciclo para abrir un tiempo político diferente. El periodo autonómico solo ha vivido dos Big Bang. El primero fue en marzo de 1993, con la llegada de Manuel Hermoso, y de Coalición, a la Presidencia del Gobierno. El segundo ya tiene fecha, junio de 2019, y anuncia un periodo cosmológico distinto, un ciclo cuya duración dependerá de la habilidad, cintura y olfato de quienes ayer, con Rajoy por los alrededores, sellaron con fotos y audios un acuerdo cuya onda expansiva solo las leyes de la física podrán describir en el transcurso de los próximos días, semanas, meses y años. Hoy empieza el verano, pero solo para los firmantes del pacto. Para Coalición, PP y Ciudadanos comienza un invierno que sus dirigentes están obligados a gestionar. La X de la ecuación era, efectivamente, Cs. Veintiséis años después de la primera gran explosión, la teoría del segundo Big Bang de la política canaria solo puede explicarse empezando por el principio: sin Ciudadanos el pacto que se anunció ayer nunca habría visto la luz.

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