tribuna

Medalla de Oro para toda una Familia Hospitalaria, por Miguel Martín Calderón

El Hospital San Juan de Dios ha recibido, hace apenas unos días, la Medalla de Oro que concede el Cabildo de Tenerife, una distinción honorífica con la que se premia la labor social y sanitaria que llevamos desarrollando en esta isla todos cuantos hemos pasado por este centro.

Y es que estamos en Tenerife como respuesta a la solicitud que precisamente, hace 70 años, nos hizo el Cabildo Insular para atender a la población infantil afectada de Poliomielitis. Por aquel entonces, el Hogar Clínica Infantil San Juan de Dios se instaló en el barrio de la Cuesta, en La Laguna. Poco después, con la ayuda del Cabildo y de la sociedad tinerfeña, nos trasladamos a los terrenos que hoy ocupan el Hospital y Centro Psicopedagógico San Juan de Dios. Era 1956, y con la ayuda de muy pocos médicos y muchos hermanos, se atendía a niños de toda Canarias y de los territorios españoles al norte de África.

Veinte años más tarde de nuestra llegada, la clínica afronta su primera transformación, pues las campañas de vacunación logran frenar esta enfermedad infantil, pero la sociedad nos sigue necesitando, ahora, para prestar atención sanitaria a los adultos. Llegan los acuerdos para atender pacientes procedentes de la Seguridad Social y tanto la hospitalización como consultas externas y quirófanos quedan adscritos al Hospital Nuestra Señora de la Candelaria. Poco a poco crecemos, siempre dando respuesta a lo que los pacientes y usuarios nos solicitan, incorporando pruebas diagnósticas básicas y rehabilitación. En los 80, somos un hospital médico-quirúrgico. Será a principio del siglo en que nos encontramos cuando se construyan los nuevos quirófanos, se reforme la hospitalización quirúrgica y se inicie la gran transformación en la que, a fecha de hoy, estamos inmersos. Lo hemos ampliado todo: las instalaciones, la dotación tecnológica, la cartera de servicios, la familia y, por supuesto, la Hospitalidad, nuestro valor central que crece y se ensancha en proporción.

Algo parecido sucedió con la atención que prestamos a las personas con discapacidad intelectual. En 2001 comenzamos con una unidad de día con capacidad para quince personas. El Cabildo, consciente de que en la isla no existía un centro especializado en atención hacia personas con discapacidad intelectual y graves trastornos de conducta, solicita nuevamente a los hermanos la construcción de un centro residencial y la ampliación del centro de día. Esto haría que estas personas y sus familias no tuvieran que desplazarse hasta centros de la península. Gracias, pues, al Cabildo, al Gobierno de Canarias y al Ministerio de Asuntos Sociales del Gobierno de España, pusimos en marcha el Centro Psicopedagógico en 2009, con 40 plazas de residencia y 20 para usuarios de día. En 2014, creamos una vivienda para la transición a la vida independiente de nuestros usuarios con discapacidad intelectual; en 2017, iniciamos la construcción de una unidad residencial específica para adultos con trastorno del espectro autista; y hoy, es un centro referente en la Comunidad de Canarias para adultos con discapacidad intelectual y graves trastornos de conducta.

En conclusión, somos lo que la sociedad tinerfeña nos ha pedido que seamos; atendemos a todas aquellas personas que requieren nuestra atención. Y esto no lo hemos logrado solos, sino rodeados de mucha gente buena que ha formado parte de nuestra Familia Hospitalaria como profesionales, voluntarios y bienhechores; de las administraciones públicas que, a lo largo de la historia, han confiado en nuestro modelo de atención; y, al fin y al cabo, de la población de esta isla, pacientes y usuarios y sus familias, que son el centro de nuestra atención y nuestra razón de ser y de estar. Por todo, y en nombre de todos los que formamos parte de la Orden Hospitalaria, muchas gracias.

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