el charco hondo

Orgullo

Ahora que la ultraderecha se confiesa tremendamente molesta con la celebración del Orgullo. Ahora que se resisten a casar a parejas LGTBI

Ahora que la ultraderecha se confiesa tremendamente molesta con la celebración del Orgullo. Ahora que se resisten a casar a parejas LGTBI. Ahora que Francisco Serrano, líder de Vox en Andalucía, sale al paso de la condena a los miembros de La Manada diciendo que, a su juicio, nos encontramos ante una paradoja progre, según la cual la relación más segura entre un hombre y una mujer será únicamente a través de la prostitución (a lo que añade, buceando en su miseria, que en adelante la diferencia entre tener sexo gratis y pagando es que gratis te puede salir más caro). Ahora que asoma la ultraderecha que el PP abraza en las instituciones, esa con la que Ciudadanos comparte mesa, poder, acuerdos y mantel, escondiéndose infantil e hipócritamente detrás del PP. Ahora que las gargantas de Vox caricaturizan los pasos que se han dado gracias al feminismo y al coraje de quienes merecen una sociedad que piense, sienta, quiera y se entregue en cuerpo y alma de mil maneras diferentes. Ahora que abonan el reduccionismo de la ideología de género. Ahora que desde la ultraderecha explícita e implícita se frivoliza sobre las fiestas del Orgullo Gay, descalificándolas o afirmando que son una imposición ideológica. Ahora que Vox arremete contra la orientación sexual de algunos dirigentes políticos de otras fuerzas. Ahora que el nuevo Ayuntamiento de Madrid, en manos de PP, Ciudadanos y Vox, ha censurado la campaña del Orgullo de este año descolgando la parte reivindicativa que acompañaba a la banderola general -lo que han hecho amputando ese mensaje, dice Roy Galán, y dice bien, es obviar la memoria-. Ahora. Ahora más que nunca debemos sentirnos orgullosos de vivir en un país que hace años, con valentía y convicción, dijo basta a tanta caspa, a tanta sinrazón, a tanto daño, a tanta prehistoria. Hoy en Madrid, altavoz de otras tantas ciudades, dará comienzo la fiesta del Orgullo, una ocasión estupenda para que todos nos sintamos orgullosos de que muchos celebren el derecho a querer, expresar y vivir sus sentimientos o su sexualidad como les dé la real gana. Ahora que la ultraderecha pretende devolvernos al neolítico, es el momento de sentirnos especialmente orgullosos de formar parte de un país que se reconoce en mil colores y tonalidades diferentes. Ni un paso atrás. Ni uno solo.

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