El Charco Hondo

Salmones

Los salmones nadan hacia el mar, y cuando han madurado vuelven al nacimiento del río, a desovar. Con la caída en desgracia de los pactos que replicaban en los ámbitos insular y municipal el acuerdo en el Gobierno de Canarias, los partidos están apostando estos días por hacerlo al revés, de abajo hacia arriba. Van […]

Los salmones nadan hacia el mar, y cuando han madurado vuelven al nacimiento del río, a desovar. Con la caída en desgracia de los pactos que replicaban en los ámbitos insular y municipal el acuerdo en el Gobierno de Canarias, los partidos están apostando estos días por hacerlo al revés, de abajo hacia arriba. Van cocinando acuerdos en el ancho mar de los ayuntamientos y cabildos para, acto seguido, nadar río arriba y soltar los huevos municipales e insulares en el nacimiento del río, que no es otro que la mesa donde se negocia la presidencia y las consejerías del próximo Ejecutivo autonómico. Huevos a veces envenenados, explosivos. Huevos que, a ojos de cada cual, ayuden a forzar o dinamitar (depende) la articulación de una u otra mayoría en la Cámara regional. Huevos municipales e insulares que los negociadores de éste o aquel partido dejan caer sobre las direcciones regionales de las otras partes contratantes, generándoles problemas internos para hacerlos recapacitar. Mueven fichas en algunos ayuntamientos y cabildos para romper las conversaciones en otros ayuntamientos o cabildos; y, ya río arriba, sueltan los huevos en los salones de la negociación regional. A solo cuatro días de la constitución de los ayuntamientos el tablero es un campo minado. Ajustes de cuentas, animadversiones, y una dinámica endiablada de acción-reacción, tienen a todos ganando por un lado lo que pierden por el otro. No hay manos con las que poder tapar tantas bocas de agua. Lo que les vale para una Isla no les sirve en otra u otras. Hunden en una corporación al partido que necesitan para ganar la mano en otro escenario. Rompen acá para obligar a que se lo arreglen allá. Con los cordones sanitarios arrastrados océano adentro por las corrientes marinas junto a plásticos y otras basuras, la gestión de los tiempos eleva su listón de exigencia. Todos, sin excepción alguna, están arriesgándose a perderlo todo por habérselo tomado con demasiada calma. Todos se huelen que hay que cerrar ya. Los pactos en ayuntamientos y cabildos están desovando en el ámbito parlamentario. Esta vez el agua de la cascada va de abajo hacia arriba. Los pactos maduran en los ámbitos insular y municipal para, a continuación, nadar río arriba, hacia el Parlamento.