después del paréntesis

Tienen razón

Pero repito, frente a las señas de la engreída torpeza (Junqueras, Forcadell, Sánchez, Puigdemont, Torra…), tienen razón.

A hora que el juicio por el procés está visto para sentencia, conviene reflexionar. En este país cualquier ciudadano puede defender (en legalidad) su ideario. Los independentistas catalanes tienen razón. Cuando los inculpados tomaron la palabra para cerrar el juicio, lo expusieron: Junqueras: “Votar la república no puede ser delito”; Romeva: “Aquí están más de dos millones de personas”; Forn: “Nos encontramos en este lugar por un fracaso de la política”. Lo sabemos; lo que armó la hecatombe de Cataluña es uno de los borrones más lamentables de la democracia española. La maniobra impúdica de un dirigente político que fue (Rajoy) y de un partido hoy en connivencia con la ultraderecha de Vox, el PP. Una comunidad autónoma se da en reformar su estatuto de autonomía. Cabe un término deseado, nación. Esa propuesta fue aprobada por las Cortes del Estado, por el Parlamento de Cataluña y refrendada en referéndum. La campaña de los susodichos (con infaustas intervenciones en los medios) lleva el asunto al Tribunal Constitucional. Que responde no por lo democráticamente sancionado, sino por lo denunciado. Y eso dejó fuera de relación con España a ese lugar, que no cabe en la Constitución. La barbaridad no es que haya alguien de derechas que se arrime a la inconsecuencia; lo extraordinario es que una institución mediadora del Estado dé la razón a quien no la tiene. Como ocurre con Junqueras, al que (con todos sus derechos) el Supremo no lo deja recoger el acta de eurodiputado. ¿Prevaricación?

Los llamados partidos constitucionalistas parecen no entender: dos no están juntos si uno no quiere. Si un 80% de los catalanes reclama ejercer su derecho a votar, ¿qué se lo impide? La democracia se sustancia con democracia y no al revés. ¿A qué le tienen miedo, a los ciudadanos libres, a los votos?

Mas, ¿por qué estamos en la situación en la que nos encontramos, qué falló? Eso que adujo Santiago Vila: “Puigdemont no estaba en condiciones”. Lo que ha puesto en un brete a los separatistas de allí es suponer que se gana por la vía unilateral. Ningún proceso independentista del mundo lo ha resuelto así sin armas, desde la India de Gandhi a Escocia o Canadá. La torpeza del colapso institucional que propiciaron es lo que decide. Los tribunales europeos lo repiten: para la ideología manifiesta, presos políticos; para la ley, políticos presos. Y eso tiene pena.

Pero repito, frente a las señas de la engreída torpeza (Junqueras, Forcadell, Sánchez, Puigdemont, Torra…), tienen razón.

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