despuÉs del paréntesis

El rector

Un columnista de este periódico definió el periodo como el más aburrido de la historia de la institución. ¿Qué significa el término? Significa que una gestión así está marcada por la atonía. No cuenta con dinamismo, con innovación o ingenio, factores todos que determinan la salida de una universidad hacia el futuro. Y ello en lo que toca a los dos factores que hacen posible el reconocimiento en su medio: la docencia y la investigación. Para que esos componentes conviertan al centro en competitivo, la dirección ha de estar muy atenta, controlar y exigir currículos apropiados y animar con apoyos explícitos al trabajo de sus componentes. Cuando nos enteramos de que don Antonio Martinón Cejas, después de su trayectoria política y pública y al final de una vida académica, optaba a ser rector dedujimos que era un añadido más a su estima, que no contaba con proyecto. Y así fue. Se rodeó de asesores de grupos como la antigua NUC (que dio a ese centro de enseñanza superior el periodo más lamentable de gobierno) y que lo convirtieron en un mero escaparate, no en un dirigente tal, con actuaciones públicas lamentables y discursos extemporáneos, un canto sublime a la demagogia. Las acciones afectaron a los tres niveles que componen la estructura del centro: el alumnado, con el vicerrector del sector cesado por los desacuerdos con las directrices del grupo, el personal de administración y servicios (PAS), que nunca creyó en los fundamentos de la gestión hacia ellos, y el profesorado, que se vio turbado alguna vez por actitudes de comisiones que alcanzaban a la prevaricación… De ahí los resultados: un 70% de rechazo a la candidatura continuista.

Me lo hizo saber un gran rector de la ULL, don Antonio González, con quien tuve una cordial relación: lo que precisa a un cargo tal es el excelentísimo y magnífico que lo define. Esa es la condición que por responsabilidad, por compromiso, por honorabilidad y dignidad quien lo ostenta ha de manifestar y defender. Mas (hoy lo sabemos) ese es un valor que no a todos los mortales alcanza. Ocurrió al final de su mandato. Unos cuantos profesores de la ULL se vieron sorprendidos por un mensaje del doctor Martinón Cejas. En él no proclamaba, como regente que era, el deber de votar sino el voto para una candidata específica. Espeluznante, un desastre que cumple con su medida: es el primer y único rector que no atesora la honorabilidad dicha que es marca para toda la vida; cumple con la torpeza y la derrota como condición.

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