el charco hondo

La bicicleta estática

Cada día o semana con el Gobierno de España de baja por enfermedad parlamentaria, cada mes con Madrid Central políticamente encamado, da forma a días, semanas y meses perdidos, irrecuperables. No será fácil cuantificar las pérdidas de una interinidad que ya suma años. Nunca se evaluará con precisión lo que esta situación ha generado al país. No es sencillo medir los daños colaterales. No es presentable que los actuales dirigentes, incapaces de gestionar el contexto que les ha tocado, tengan al Estado en modo-avión, dejando de adoptar decisiones que no podían esperar, demorando inversiones a las que se les está agotando el tiempo de decisión (el factor tiempo ha saltado por los aires). Quitar hierro a la situación, rebajar la gravedad a lo que está ocurriendo, arrastraría a la conclusión de que el país puede estar sin Gobierno, y no. Hay decisiones a las que está llegándose tarde. Hay decisiones a las que ya no se llegará, porque la realidad que debían abordar abandonó el presente y se adentró en el pasado irrecuperable. Qué decir de la onda expansiva que la parálisis en el Estado está causando en los ámbitos autonómicos y locales. También en Canarias, claro. Ni la realidad ni las urgencias esperan, tampoco en las Islas. Y si en Madrid Central no arreglan este desaguisado en septiembre, en los despachos del Estado no se moverá un papel hasta febrero o marzo de 2020, o abril, o mayo, y será entonces, y no ahora, cuando aquí, en las Islas, empiecen a moverse realmente las cosas. Antes no. Podrá el Gobierno de Canarias avanzar con aquello que depende única y exclusivamente de sus propias fuerzas, competencias e ingresos, pero el grueso de la acción política va pasar meses en la sala de espera, viendo transcurrir otros tantos días y semanas sin que esas urgencias sean atendidas por un Gobierno de España en modo-avión. La simultánea de ajedrez que se traen en Madrid augura que el pacto de las flores va a pedalear estos primeros meses sentado sobre una bicicleta estática. Si finalmente se va a elecciones en noviembre, poco o absolutamente nada podrán desbloquear en Madrid durante meses que parecerán eternos. Con Madrid Central cerrado por reformas, la legislatura autonómica parece condenada a que el primer año sea un año perdido. Las flores tendrán que esperar.

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