Familia e infancia

Por qué los niños necesitan aburrirse en verano y qué hacer si te preguntan “qué hago”

El aburrimiento es la antesala de la creatividad, ayuda a crear, reflexionar y resolver problemas


Por Alicia López, pedagoga

Estamos en verano y nuestras mentes sólo piensan en playa, descanso, desconexión, pero… ¿y los niños? ¿Deben desconectar de su rutina? La respuesta es clara, para mí es un ¡SÍ! porque ¿quién de nosotros no desea romper con la rutina, aunque sea una semanita en verano?

Ellos no son la excepción. Necesitan espacio, actividades al aire libre y sobre todo aburrirse. Sí, sí, aburrirse porque si no saben gestionar su aburrimiento no sabrán gestionar su tiempo. Los adultos nos frustramos cuando nuestros hijos llegan hasta nosotros y nos dicen: “¡Mamá, papá estoy aburrido! ¿Qué hago?” y en seguida nos lanzamos a crear una actividad para ellos, ver a qué lugar los podemos llevar, como poderles agendar y que tengan todo el día ocupado.

Cuando todo esto falla por falta de tiempo, o porque nosotros seguimos trabajando y no tenemos sus mismas vacaciones, por cuestiones económicas o simplemente porque estamos disfrutando de un rato para nosotros les damos la opción más rápida “el móvil” (de este artilugio ya hablaremos en otra ocasión). Déjenme decirles que estamos haciéndoles un flaco favor y que todo lo resolveríamos con una simple frase: “No soy tu animador personal de tiempo libre” Y ahí los dejamos con millones de alternativas que aún no saben que tienen. Son esas alternativas las que irán descubriendo poco a poco. No nos desesperemos si primero tratan de llamar nuestra atención, caminar de un lado a otro, estirarse en el suelo entre lánguidos suspiros. Nuestra única responsabilidad (tenemos responsabilidad, porque, aunque aburrirse sea sano debemos velar porque no caigan en la pereza) en esta actividad, es saber que tienen a su alcance diferentes herramientas que pueden utilizar para crear su entretenimiento. Estas herramientas pueden ir desde material para manualidades, diferentes piezas de madera, libros, juguetes, juegos de mesa, telas para disfrazarse o acceso a un jardín.

El aburrimiento es la antesala de la creatividad, ayuda a crear, reflexionar y resolver los problemas que se nos presentan. Cuando el niño se aburre, él sólo creará una forma de pasar el tiempo, un plan que llevar a cabo, una meta que alcanzar. Vencer el aburrimiento implica esfuerzo. Ese esfuerzo es un gran valor que el niño aprenderá de una manera autodidacta y que le acompañará toda la vida. Feliz y creativo verano.

* Por Alicia López, Pedagoga y directora del Gabinete Pedagógico Isora
gabinetepedagogicoisora@gmail.com