familia e infancia

Conociendo la Psicología infanto-juvenil

Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los padres y madres es “¿cuándo he de acudir a un psicólogo infantil?”


Por Sara Fragoso Ramos – Centro Logopédico y Psicopedagógico AESARA

Un centro multidisciplinar es aquél que ofrece diferentes servicios y especialidades, no obstante, desde el Centro Logopédico y Psicopedagógico Aesara preferimos hablar de centro y equipo interdisciplinar, puesto que no sólo contamos con profesionales de distintas áreas sino que trabajamos de forma conjunta, estudiando cada caso de manera personalizada para dar una respuesta integral, que cuente con la visión de cada especialista y abarque todos los ámbitos que puedan estar interfiriendo en el desarrollo de la persona.

A pesar de que actualmente nuestro equipo está formado por profesionales especializados en Logopedia, Psicopedagogía, Educación Especial, Atención Temprana y Psicología, y podríamos hablar de distintos temas, en esta ocasión, hemos decidido centrarnos en uno de los servicios que ofrecemos, quizás por ser el más temido por los padres y madres, la Psicología infanto-juvenil.

La Psicología infanto-juvenil es la rama de la Psicología que se encarga de identificar, evaluar e intervenir en los problemas que pueden frenar o condicionar el desarrollo óptimo de los más pequeños. Es importante superar los tabúes y mitos que se tienen de la terapia infanto-juvenil y, ¿hay mejor manera de hacerlo que conociéndola?

Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los padres y madres es “¿cuándo he de acudir a un psicólogo infantil?”

Antes de responder a esta pregunta es importante saber que los niños y adolescentes no perciben las situaciones de la misma manera que los adultos y, por tanto, no expresan de la misma forma sus preocupaciones y emociones. De ahí que, tanto los familiares como los profesionales de los ámbitos educativo y sanitario, deban estar alerta ante las diferentes señales que muestran los niños, niñas y adolescentes: irritabilidad, llantos frecuentes, conducta negativista y retadora, rabietas, disminución de la energía, falta o exceso de sueño y apetito, agresividad, miedo a dormir o quedarse solo, pesadillas, bajo rendimiento escolar, quejas continuas de dolor de cabeza o de barriga, mutismo, problemas en las relaciones con sus iguales o retraimiento, entre otros. Tengamos presente que un menor con síntomas depresivos no necesariamente expresará cómo se siente ni estará triste o apático, posiblemente mostrará esa disforia a través de enfados, agresividad, malhumor e inconformismo.

Algunos de los problemas más comunes en los más jóvenes son los estados de ansiedad y depresión, las fobias, los terrores nocturnos, los problemas en el control de esfínteres, la conducta agresiva o negativista, los problemas de alimentación, la baja autoestima, los celos entre hermanos, los problemas en las relaciones sociales o los conflictos familiares.

La labor que se realiza desde la Psicología infanto-juvenil en nuestro Centro se basa en un trabajo en distintos ámbitos, donde lo importante es evaluar todos los factores que puedan estar influyendo en el desarrollo del menor e intervenir en el entorno familiar y educativo.

En algunos casos, cuando el niño no es lo suficientemente autónomo para trabajar de manera directa en sesión, la terapia se realiza a través de los padres y madres, en este caso, el rol del psicólogo es asesorar, guiar, orientar y pautar la conducta y reacciones de éstos para que estén preparados a la hora de afrontar diferentes situaciones con su hijo o hija. En otros casos, es necesaria la intervención directa con todo el núcleo familiar, es decir, todas las figuras de referencia del niño, niña o adolescente participan activamente en el proceso terapéutico.

La temida Psicología infanto-juvenil, lejos de ser el enemigo que manipula y crea problemas, es una disciplina extensa cuyo objetivo es cubrir necesidades y potenciar cualidades, tanto en el niño como en los padres, para fomentar un desarrollo adecuado y un bienestar en las diferentes facetas de su vida. Cuenta con la Psicología infanto-juvenil como un recurso para que tus hijos e hijas sean más felices.

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