superconfidencial

Gajes del oficio

El otro día entrevisté a Óscar Monzón, en mi sección Conversaciones en los Limoneros, de DIARIO DE AVISOS. Lo ha llamado todo el mundo, desde productores hasta su musa Carmen Lomana, que en enero vendrá a Tenerife a visitarlo y supongo que a otras cosas. La entrevista estuvo divertida, pero Óscar me ruega que corrija […]

El otro día entrevisté a Óscar Monzón, en mi sección Conversaciones en los Limoneros, de DIARIO DE AVISOS. Lo ha llamado todo el mundo, desde productores hasta su musa Carmen Lomana, que en enero vendrá a Tenerife a visitarlo y supongo que a otras cosas. La entrevista estuvo divertida, pero Óscar me ruega que corrija un error: su hijo David no es jefe de los guardamuelles del puerto de Santa Cruz, la Policía portuaria, sino simplemente un miembro más de este cuerpo. Lo digo para que no le echen la culpa a Óscar de haberlo ascendido. No tiene mucha importancia, pero parece que el chico es muy honrado y no quiere que se diga lo que no es verdad. Pues queda aclarado, aunque repito que me parece una chorrada, en medio de una divertida entrevista. Aquí el importante es mi amigo Óscar, que además de buena persona fue todo un personaje en el cine español y que a sus 76 años sigue rompiendo corazones (esta vez, puro romanticismo) en un mundo, el del cine, al que nadie entiende y menos desde que Hacienda, sobre todo, en tiempos del nefasto tipo aquel, Montoro, la tomó meona con actores, futbolistas y otras gentes de la dolce vita; aunque la vita de los actores tenga cada vez menos de dolce. Por seguir con las entrevistas, a mí no me gusta que corrijan mis textos, pero parece inevitable. En esa misma pieza dije “chica bien”, que es una expresión muy usada, y el genio de la lámpara -o la genio, ignoro su sexo- me colocó una “chica de bien”. Hoy estoy en funciones de ombudsman, como ven. Me cojo calenturas muy notables con estas cosas. Y, encima, mi amigo Fran Pallero me hace una foto en Los Limoneros en la que parezco el padre de Óscar, que tiene 76 años y yo 72. Me he pelado, así que en la próxima saldré más favorecido, espero.