DespuÉs del paréntesis

Mentiras

De nuevo campaña electoral y clama el cielo por las falacias. CS confirma que el PSOE es un mal trámite. Se negaron a la mayor, el pacto que prefería más del 60 % de los españoles. Pero están ahí. ¿Esperando? Porque dieron a entender una de las barbaridades más míseras de toda la historia de […]

De nuevo campaña electoral y clama el cielo por las falacias. CS confirma que el PSOE es un mal trámite. Se negaron a la mayor, el pacto que prefería más del 60 % de los españoles. Pero están ahí. ¿Esperando? Porque dieron a entender una de las barbaridades más míseras de toda la historia de la política: negar el acuerdo con un partido antes de las elecciones. La cuestión es clara y ello se sabe: quienes fueron socialdemócratas, por el retroceso premeditado de los dirigentes ad hoc (Rivera/Arrimadas), ahora transitan por la derecha más enhiesta. De lo cual se deduce (Arrimadas en un debate de hace unos días) que solo cabe un pacto para ellos: PP y lo que se avecine. La izquierda es nefasta; en ello cabe el PSOE, no digamos podemos o ERC, además ¡independentistas! El trono, pues, está en España, asunto de la parte de acá del espectro; luego, tan centralistas como Vox e igual de conservadores que el PP. Mas siguen manifestándose como ecuánimes, centristas (por eso confirmaron las posesiones del PP donde las perdieron) y lo que ahora conviene es la concordia. Es decir, pretenden aún hacerles creer a los votantes que no han pactado con la ultraderecha.

Las razones de Casado son menos complejas, pero también abyectas. El partido que se bajó a defender a un gobierno (155 incluido) por Cataluña ahora se ve acorralado por el fragor. ¿Cuál es el pedido, apurar a la policía hasta la violencia directa? Si sí, consecuencia (se propasaron), si no también (Sánchez arrimado a la gracia de Puigdemont y de Torra). Lo repiten, los pactos con los susodichos. ¿Cuáles? No los muestran, quedan. La patraña marca a los caza-votos. La mesura política no. Eso es lo que han repetido. ¿Para gobernar? Más de una vez.

Para Iglesias la Constitución no es lo que dicen los que a ella se arriman sino lo que proclama. Esto es como Cristo: aunque no le guste a la Iglesia Católica, es comunista. Que ellos hayan impedido por tres veces un gobierno progresista en España no es la cuestión. Sánchez ha de dejarlos poner su pica en Flandes, con alguien de la organización haciéndole la sombra al presidente y con los ministerios señalados para la ocasión. Así sí, como la lógica informa no.

¿A qué apuntan las mentiras? A que en este país suenan trompetas destempladas las más de las veces sin remedio. O lo que es igual, Vox al alcance de la sartén por el mango. Si así fuera, lo merecemos por demócratas. Y es que el tiempo es quien informa de la gracia de los hombres, o del pavor.