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Donald Trump, imputado

Impacto que provoca el ‘impeachment’ en la presidencia de EE.UU. y en las elecciones de 2020
DONALD TRUMP
DONALD TRUMP
REUTERS

Por tercera vez en la historia de la nación estadounidense, la Cámara de Representantes votó para destituir a un presidente en funciones, dejando una marca indeleble en la presidencia más turbulenta de los tiempos modernos, después de un largo debate sobre si Trump violó su juramento al presionar a Ucrania para desacreditar a un rival político.

Trump fue imputado por dos artículos. La primera votación, 230-197, lo acusó de abuso de poder y estuvo casi por completo en la línea del partido; seguida por una segunda votación, 229-198, acusando al presidente de obstruir la acción del Congreso. La diferencia de un voto fue la del demócrata Jared Golden de Maine, quien votó sí por abuso de poder y no por obstrucción.

Ningún republicano votó contra Trump. Dos demócratas, Jeff Van Drew de Nueva Jersey, de quien se espera que cambie de partido pronto, y Collin Peterson de Minnesota, votaron con los republicanos en contra de ambos artículos. Una demócrata, Tulsi Gabbard de Hawai, que se postula para presidente, votó “presente” es decir, se abstuvo en ambos artículos.

Horas antes de la votación, la presidenta Nancy Pelosi, demócrata de California, acudió a la Cámara para decir que era imperativo acusar a un presidente por primera vez en dos décadas porque Trump es “una amenaza continua para nuestra seguridad nacional y la integridad de nuestras elecciones “.

El ambiente previo a la votación en el Capitolio estuvo muy caldeado, con demócratas y republicanos acusándose mutuamente de actuar de mala fe durante diez horas de debate que no ofrecieron nuevas pruebas ni arrojaron nueva luz sobre las acusaciones contra el presidente.

Aunque tenso, el proceso se mantuvo relativamente cívico, si bien algunos republicanos cayeron en el drama y las exageraciones más ridículas. El representante Barry Loudermilk de Georgia dijo que Jesús recibió un juicio más justo por parte del gobernador romano Poncio Pilato que lo sentenció a la crucifixión, que el que Trump había recibido de los demócratas en la Cámara de Representantes, y como esta otras comparaciones, que, además de ser odiosas, tienen por objeto convertir a Trump en mártir, a los que las redes sociales rápidamente han reaccionado.

Trump es el tercer presidente acusado

Las dos destituciones anteriores fueron dirigidas por republicanos de la Cámara. Andrew Johnson fue acusado en 1868 en parte por reemplazar a un miembro del gabinete sin el consejo y consentimiento del Senado. Bill Clinton fue acusado en 1998 por perjurio y obstrucción de la justicia por mentir bajo juramento sobre un asunto extramarital.

Curiosamente, y por aquello de que por la boca muere el pez, Clinton se disculpó por su conducta antes de ser acusado, algo que Trump, quien en aquel entonces estaba en el sector privado, dijo que era un error. Trump dijo en 1998 que Clinton no debería haber cooperado con la investigación y nunca debió disculparse o admitir el error.

Johnson y Clinton fueron absueltos en el Senado, pero en su caso ninguno de los dos se presentaba, como en el caso de Trump, a una reelección.

La reacción de Trump y de los republicanos

Trump, que ha alimentado profundos sentimientos de persecución a medida que su acusación se ha vuelto más probable, observó cómo se desarrollaba el debate desde la Casa Blanca. Diez minutos después de que su secretaria de prensa, Stephanie Grisham, emitiera un comunicado diciendo que el presidente estaba “trabajando todo el día”, Trump expresó su furia en Twitter:” ¡Esto es un asalto a América, y un asalto al Partido Republicano! ”

Un funcionario de la Casa Blanca, dijo al canal NBC que Trump se estaba preparando para la “guerra”, arguyendo que el Presidente estaba iracundo. El presidente ya había dejado clara su postura el día anterior en una carta de seis páginas acusando a la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi de orquestar “un intento de golpe ilegal y partidista”.

Justo antes de que la Cámara votara, Trump subió al escenario en Michigan, donde reunió a unos 10,000 simpatizantes en un estadio en Battle Creek donde volvió a hacer hincapié en que es una víctima “de siniestras cazas de brujas, engaños y estafas.”

Otros miembros de la Cámara de Representantes describieron el juicio político como consecuencia de las fuerzas insidiosas.

“He descendido al vientre de la bestia. He sido testigo de un terror en el interior”, dijo el representante Clay Higgins (republicano).
Mike Kelly (republicano), mientras tanto, trazó un paralelo al ataque japonés en Pearl Harbor en 1941. Después de citar al presidente Franklin D. Kelly dijo que el 7 de diciembre es “una fecha que vivirá en la infamia”, afirmó Kelly, “hoy, 18 de diciembre de 2019, es otra fecha que vivirá en la infamia”.

Los republicanos se comprometieron a utilizar el voto de juicio político como un garrote político contra los demócratas en las elecciones del próximo año. “Los que votan sí a los artículos de juicio político de hoy deben llevar la pesada carga de la vergüenza y la culpa durante el tiempo que presten servicio en el Congreso, lo que no será largo, porque el pueblo estadounidense recordará en noviembre”, dijo el representante Matt Gaetz. (R-Fla.).

El siguiente paso: el juicio en el Senado

El juicio en el Senado controlado por los republicanos sobre si destituir al presidente de su cargo comenzaría a principios de enero, aunque es posible que el juicio se demore porque Pelosi dejó abierta la posibilidad de retrasar un paso procesal que desencadena la vista en el Senado, diciendo que podría no nombrar coordinadores de juicio político ni entregar los artículos al Senado si los republicanos no establecen un proceso “justo”.

El resultado más probable es que Trump sea absuelto, ya que el cese requeriría 67 votos en una cámara donde los demócratas y sus aliados tienen 47 escaños. Habrá que ver qué ocurre una vez que Trump sea absuelto, ya que posiblemente se abrirá un tramo impredecible de su presidencia; su reacción será incierta después de que sus oponentes hayan tomado un poderoso -pero finalmente infructuoso- intento de eliminarlo. El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, republicano de Kentucky, dijo la semana pasada que estaba trabajando “en total coordinación” con la Casa Blanca, agregando que: “Espero que no haya un solo republicano que vote por ninguno de estos artículos de acusación”.

Aunque Trump no sea destituido y, casi con toda probabilidad, sea absuelto del juicio político e incluso, gane la reelección en 2020, hay algo que nunca podrá eliminar: el “impeachment” de Trump será una marca definitoria en su legado que cimentó a nivel constitucional la opinión del partido de la oposición de que Trump no está en condiciones de servir, elevando la resistencia informal a su presidencia – que se ha extendido a través de la nación- en el registro histórico permanente.

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