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Marruecos se enfrenta a España por las aguas que rodean a Canarias

Nueva Canarias pide a Sánchez que defienda a las Islas y su mar ante Mohamed VI, tras aprobar Rabat dos leyes que imponen unilateralmente nuevas fronteras marítimas y alcanzan al Archipiélago. Exteriores exige volver al "mutuo acuerdo" y Torres avisa de que no se toque "una sola milla" del Archipiélago
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El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el rey de Marruecos, Mohamed VI. DA

DIARIO DE AVISOS / AGENCIAS

Marruecos siempre aprovecha la debilidad española para intentar asestar un golpe. Lo hizo durante la agonía del dictador, Francisco Franco, cuando ocupó el Sáhara Occidental, en 1975. Y lo repitió este lunes, cuando, aprovechando que el Gobierno español está en funciones, su Parlamento impulsó dos leyes que pretenden delimitar unilateralmente sus aguas internacionales, adentrándose en el espacio de Canarias, cuyas aguas entre islas son internacionales actualmente; y apropiándose ilegalmente de las aguas que corresponden al Sáhara ocupado. El diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, ha pedido que el Gobierno español reaccione de manera “contundente” “y ponga a Marruecos en su sitio” ante un “acto de agresión unilateral insólito”. Según Quevedo, Marruecos “ha tomado una decisión unilateral, adelantado que sabe que provocará ampollas. Pero en una relación diplomática, las cosas se hacen al revés, primero se negocia”.

Es imposible no tener en cuenta que este movimiento de Rabat se produce con España en plena negociación de investidura, instalada en una creciente inestabilidad institucional que Marruecos ha aprovechado para sacar tajada. “La política marroquí con España consiste en buscar cosas para presionar. Tenían el tema migratorio, el terrorismo, la droga y ahora se sacan esto”, explica Bachir Ahmed Aomar, activista saharaui.

Marruecos argumenta que está aplicando la la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, que establece que todo país puede ejercer su soberanía sobre las doce primeras millas de mar (22 kilómetros) a partir de su costa. Es el llamado “mar territorial” y, en él, cada Estado es soberano sobre el espacio aéreo, el agua, el suelo y el subsuelo.

De las doce a las 200 millas (22 a 370 Km), cada país puede establecer su zona económica exclusiva (ZEE) en el que es soberano para explorar, extraer, conservar y administrar los recursos naturales del mar y el subsuelo (incluyendo seres vivos, minerales y energía).

Y, en tercer lugar, cada Estado puede solicitar a Naciones Unidas la ampliación de su plataforma continental para extender sus derechos sobre el subsuelo marino hasta las 350 millas (648 Km), en un procedimiento reglado que requiere de informes oceanográficos, geológicas y jurídicos. Una distancia así alcanzaría hasta la isla de El Hierro.

“La cuestión es que Marruecos hace esto sin entrar a dilucidar cómo delimita su zona económica o la plataforma continental con un Estado que tiene la costa enfrentada a la suya, como es España”, afirma Carmelo Faleh, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. “Y esto afecta de lleno a Canarias, pero también está Ceuta, Melilla, Chafarinas o Alhucemas”, afirma.

“En el caso de la zona económica, no hay tanto problema, porque en dos países con costas enfrentadas que no tienen 200 millas cada uno, se busca una media entre los dos y se reparte”, explica. “La situación equitativa en el caso de la plataforma es más complicado, porque implica cuestiones geológicas. Hay que ver si la plataforma continental es una prolongación de la costa marroquí bajo las aguas o si ese lecho marino es una prolongación canaria bajo las aguas”. En 2014, explica Faleh, España reclamó la plataforma continental al oeste de Canarias. Esa zona incluía el ‘Tropic’, un antiguo volcán que se eleva desde el lecho del océano, a más de 4.000 metros de profundidad, hasta 1.100 metros de la superficie. En 2016, una expedición británica descubrió que buena parte del monte está recubierto de costras de ferromanganeso con altos contenidos de metales muy apreciados en la alta tecnología, como el telurio o el cobalto, entre otros. En 2017, como ya contó entonces DIARIO DE AVISOS, Marruecos comenzó el trámite legislativo para elaborar estas dos polémicas leyes.

Con este intento de apropiación, Marruecos también viola el derecho internacional, pues negocia con la aguas del Sáhara ocupado, un territorio que administra de facto pero, sobre el cual, no tiene ningún derecho. “España nunca podría negociar con Marruecos la delimitación de los espacios marítimos que corresponden al Sáhara, porque los marroquíes no tienen soberanía sobre ese territorio”, explica Faleh. “Marruecos no tiene soberanía de iure, sino administración de facto. Por mucho que lo reclame en las leyes de su país. Lo que ocurre es que van a los hechos consumados, igual que Israel ocupa Palestina. Trata de ganar en los hechos lo que el derecho no le reconoce”.

Pero Marruecos se mueve siempre en clave geopolítica. Si el Gobierno de coalición de izquierdas sale adelante, tendrá al frente a ministros de Unidas Podemos, con una posición sobre el Sáhara mucho más beligerante con Marruecos que la que ha tenido desde hace años el PSOE, más preocupado por mantener buenas relaciones con Rabat y cuyos presidentes de Gobierno, a excepción de Sánchez, siempre han hecho su primer viaje a ese país.

El movimiento se ha producido también a escasos tres días del 15º Congreso del Frente Polisario, que reunirá a 2.000 delegados en Tifariti, un enclave situado en los territorios del Sáhara que se encuentran bajo dominio del Frente Polisario desde la guerra cuyo alto el fuego se firmó en 1991. Esta reunión se produce en pleno debate interno dentro del Polisario, donde hay numerosas personas que defienden la vuelta a las armas para dar visibilidad a un conflicto cronificado, a pesar del mandato de la ONU, que exige que se celebre un referéndum de autodeterminación en la antigua colonia española que el régimen marroquí rechaza tajantemente.

“El servilismo de España a Marruecos le va a traer malas consecuencias”, afirma Bachir. “Al fin y al cabo, el proyecto del Gran Magreb de Hassan II también incluía a Argelia y Canarias”. “Marruecos va dando pasitos. Nadie le ha reconocido el territorio saharaui, pero ellos van adelante”. Marruecos ya intentó desafiar la soberanía española en 2002, cuando ocupó el islote de Perejil. El entonces presidente, José María Aznar, organizó una rápida operación y los expulsó sobre la marcha. Ahora, el Gobierno canario mira de frente a Sánchez para que actúe lo antes posible.

Posición española

Ayer, el Gobierno de España subrayó que, “en el diálogo que España mantiene con Marruecos, se incluyen, naturalmente, las cuestiones relativas a la delimitación de aguas españolas y marroquíes, que están aún pendientes”.

Las fuentes diplomáticas españolas también subrayaron que “en la delimitación de las aguas de países colindantes debe regir, como siempre, el mutuo acuerdo en el marco del respeto a la Convención del Mar de Naciones Unidas”.

La iniciativa de Marruecos coincide con un momento en que España no tiene ministro de Asuntos Exteriores, dado que el último titular, Josep Borrell, cesó el pasado 29 de noviembre para asumir la jefatura de la diplomacia europea. Desde entonces, es la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, la que ha asumido las competencias de Exteriores.

El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita presentó el lunes las dos leyes ante la Comisión de Exteriores de la Cámara de Representantes del Parlamento, y calificó los dos textos de “históricos” y “soberanos”.

Las leyes que regulaban el espacio marítimo de Marruecos datan de 1975 y 1982 y tenían como límite al sur la ciudad de Tarfaya, pero con la nueva revisión normativa adoptada el lunes, Marruecos pretende extender su tutela jurídica sobre el espacio marítimo que incluye el Sáhara Occidental hasta la ciudad de Lagüera y en el noreste hasta Saidia, fronteriza con Argelia.

El diputado regional de Podemos, Manuel Marrero, afirmaba ayer que “así es como se mueve Marruecos para conseguir sus fines”.

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