La Palma

Tregua en Hawái entre el Gobierno y los opositores; el TMT insiste en su “lugar preferido”

El consorcio ha criticado las amenazas del gobernador a los detractores y asegura que seguirán buscando una “solución pacífica”

David Ige es gobernador del estado de Hawái. Facebook

Días de incertidumbre entre la población hawaiana, que, en cuestión de 48 horas, ha asistido a varias declaraciones del consorcio internacional que promueve el Telescopio de Treinta Metros (TMT por sus siglas en inglés), del Gobierno estatal y de la comunidad nativa. Una serie de manifestaciones que podrían resumirse en dos puntos clave: Hawái sigue siendo la primera opción para construir el instrumento óptico. La Palma, por ende, prevalece como Plan B, hasta que digan lo contrario; y tanto opositores como instituciones han acordado darse una tregua momentánea a partir del próximo jueves.

Esta semana, el gobernador de la isla bañada por el Pacífico, David Ige, daba un ultimátum a los grupos detractores del TMT para desalojar los accesos al monte sagrado de Mauna Kea, bloqueados ininterrumpidamente desde hace más de 22 semanas por varios comboys de coches. El dirigente, además, amenazaba a quienes hicieran caso omiso a esta advertencia con un “arresto inmediato” por parte de las autoridades, cuya presencia en el entorno de la montaña ya ha supuesto más de cinco millones de dólares a las arcas públicas.

Las palabras de Ige no fueron bien recibidas por el grupo promotor del telescopio, cuyo vicepresidente de Relaciones Exteriores, Gordon Squires, respondía horas más tarde a través de un comunicado, donde indicaba que para ellos era necesario continuar en la búsqueda de “una vía pacífica, legal y no violenta” que permita dar avances en la construcción del aparato en Mauna Kea, enclave que “continúa siendo nuestro lugar preferido”, señalaba. Aún así, no dejó de reconocer que la administración hawaiana “ha demostrado no ser capaz de garantizar la seguridad del acceso a la montaña para todo el mundo”, incluidos cazadores, excursionistas, lugareños, profesionales de la cultura, operadores turísticos y astrónomos aficionados.

“No vamos a poner a nuestros trabajadores, a la gente de Hawái y a los protestantes en riesgo”, destacó Squires. Por tanto, dijo que proseguirán “participando en conversaciones privadas con los líderes de la comunidad nativa”, a fin de encontrar una solución pactada, y dado que dichos contactos “tomarán un tiempo”, no darán más pasos adelante en las labores de instalación. Una decisión adoptada por los socios del proyecto, que estarían empecinados en alcanzar su “meta científica desde el respeto al medio ambiente y las tradiciones y cultura de Hawái”.

Con posterioridad, David Ige hacía uso de su perfil en Twitter para manifestar que se sentía “decepcionado porque el TMT no va a mover ficha en este momento”, y en consecuencia, con el fin de rebajar la tensión en Mauna Kea con los manifestantes, procedería a retirar el dispositivo de seguridad que ha estado desplegado durante estos meses en el monte sagrado. Un anuncio que los opositores han considerado, en general, una “victoria”, aunque colectivos como Kia’i, algo más escépticos con que se trate de una determinación sólida, avisan: “Estaremos atentos por si el TMT decide volver; vamos a proteger Mauna Kea”.

EL CONFLICTO

Recordemos que en abril de 2013, el consorcio internacional lograba obtener licencia de construcción en Hawái, hasta que en diciembre de 2015, a petición de la comunidad nativa (que consideraba el emplazamiento un lugar sagrado), la Corte Suprema del Estado revocaba la autorización concedida al grupo promotor, argumentando que era “inválido” tal y como estaba configurado.

Desde entonces, los detractores del instrumento de observación han organizado manifestaciones multitudinarias, que en los últimos meses, se han intensificado, impidiendo el acceso a la montaña por carretera. Una oposición a la que se han sumado celebridades como los actores Jason Momoa (conocido por su papel protagonista en Aquaman) y Leonardo DiCaprio, o los cantantes Bruno Mars y Janet Jackson, entre otros.

ALTERNATIVA SÓLIDA

Mientras, en La Palma, que fue escogida en marzo de 2016 como Plan B a Hawái, el Ayuntamiento de Puntagorda ya ha concedido licencia de obra al telescopio. Además, instituciones a todas las escalas como el Congreso de los Diputados o el Parlamento regional, así como varias administraciones locales, han aprobado, por unanimidad, declaraciones de apoyo a la infraestructura.

Todas estas luces verdes, sin embargo, no han motivado una decisión por parte del consorcio, aunque sí su interés, ya que, tal como informaba este periódico en noviembre, la empresa Servicios Estadísticos de Canarias está realizando encuestas telefónicas a los palmeros para conocer su nivel de aceptación al TMT. Igualmente, fuentes cercanas al grupo promotor señalan que “no se tomará una decisión hasta el año que viene”.