POLÍTICA

El día que Ana Oramas sacudió a Coalición Canaria 

La diputada tinerfeña podría ser expulsada de su partido si hoy desoye las advertencias hechas por los órganos internos de CC

La diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas
La portavoz de Coalición Canaria, en el Congreso de Los Diputados. DA

El Comité Nacional de Coalición Canaria había decidido el pasado viernes 3 la abstención de su portavoz en el Congreso, Ana Oramas, durante el Pleno de investidura de Pedro Sánchez. Y dicen varias fuentes de CC que Oramas le dio a leer el discurso a José Miguel Barragán Barragán, secretario general de CC, y a Fernando Clavijo, senador y  expresidente del Gobierno canario, antes de intervenir en la sesión  del sábado 4. Dicen que ambos vieron la dureza del texto, pero que ella les aseguró que se abstendría. Luego pasó lo que pasó, desde la tribuna del Congreso: el   no rotundo a este presumible Gobierno de coalición de la izquierda, el primero desde la II República, formado por PSOE y Unidas Podemos con la complicidad de ERC y EH-Bildu. En ese momento, Barragán se quedó abochornado y  en ‘shock’. El propio Consejo Político lo había facultado para negociar un ‘sí’ a última hora si la mayoría progresista era muy apurada y se necesitaba a CC a cambio de generosas contraprestaciones para Canarias. Pero ya Oramas había lanzado la bomba y la derecha política y mediática  alababa su “coherencia”. Ella había caminado por los barrios de Canarias diciendo que su voto no serviría para apoyar un Gobierno con Podemos dentro. “No, no, y mil veces no”, como bramó en el Congreso.

“A mí me parece muy bien que uno actúe por coherencia personal”, afirma un histórico del partido. “Comprendo perfectamente que una parte de la gente que la apoya tiene que ver con esa comunidad canario-venezolana que no quiere ver a Podemos ni en pintura o con quienes quieren que se defienda la unidad de España. Pero si no compartes la decisión del Consejo Político Nacional, lo que tienes que hacer es dimitir, no votar por tu cuenta”.

Aun habrá que esperar a lo que ocurra hoy, pero no parece que Oramas esté en la tesitura de retractarse. Ni acudió ayer a la reunión del Comité Permanente ni respondió a la carta que le enviaron pidiendo que rectifique y vuelva la abstención. Allí se consideró  “muy grave” lo que había hecho. Y, aunque no se centraron en las represalias, los estatutos lo dejan muy claro: una de las causas de expulsión del partido es “el incumplimiento y el alejamiento desobediente de las decisiones de sus órganos”.

“La actuación de Oramas deja a CC en una situación muy complicada”, afirma una persona relevante y de larga trayectoria. “En pleno debate sobre la unificación del nacionalismo y con un congreso fundamental a la vista, votar contra las directrices deteriora y debilita enormemente la imagen de nuestros dirigentes. ¿Con qué autoridad se queda ahora Barragán?”, se preguntaba.

En cuanto se escarba un poco, los críticos con Oramas dibujan a una líder encantada de conocerse. Fogueada en mil batallas, Oramas, que llegó a la política de la mano de UCD y luego estuvo en la fundación de ATI y CC, está ya en la sesentena , con triunfos en la solapa como el de haber mantenido La Laguna en manos de CC en 1999, gracias a un pacto con el PP, cuando todo el mundo daba por segura la alcaldía para el socialista Santiago Pérez, que se quedó a un puñado de votos de la mayoría absoluta. Cuatro años después, fue ella quien la sacó.

Tras dejar la política municipal en 2008, Oramas se ha ido construyendo poco a poco una imagen de política cercana que dice las cosas claras, despertando  simpatías en sectores políticos de la España peninsular, y no solo entre los más conservadores. Donde la izquierda canaria ve populismo aristocrático disfrazado de pueblo, su  defensa absoluta de la unidad de España y un profundo antipodemismo la convierten de vez en cuando en ‘trending topic’ de twitter. También cuando la fastidia, como cuando le dijo a la ministra María Jesús Montero, en el debate para los no natos presupuestos del 2019, que parecía que estaba dando un discurso en las Tres Mil Viviendas de Sevilla, un barrio marginal. Un evidente desliz con tufillo clasista. Pero Oramas tiene tirón y da votos.

“Con tanta tertulia, tanto Madrid y tanta televisión, se lo ha terminado creyendo bastante”, asegura una fuente de CC. “Se ha ido allí con, con su discurso de salvadora, y no le han importado nada las consecuencias de su decisión”.

El desmarque de Oramas se produce a escasos meses de un congreso nacional que se prevé tenso y donde ya asoman dos bloques. Uno, liderado por Fernando Clavijo, con el apoyo generalizado del sector tinerfeño. Y otro, surgido de sectores históricamente más a la izquierda, y liderados por el majorero Mario Cabrera. “Este movimiento de Ani revienta la candidatura de Fernando Clavijo”, asegura esta misma fuente, aludiendo a la estrecha relación del expresidente con Oramas, que fue su mentora en el Ayuntamiento de La Laguna y lo dejó como heredero al marcharse a Madrid, además de apoyarlo en la dura pugna por el liderazgo electoral de CC que se produjo entre Clavijo y Rivero en 2015.

Ayer, durante el Comité Permanente, Clavijo aseguró que no estaba de acuerdo con la posición de Oramas, pero no se le ha escuchado decir ni mu en las redes sociales, donde suele estar relativamente activo. “Fernando haría bien en sacar un tuit contundente desmarcándose de lo que ha hecho Ani. Si no, corre el riesgo de morir abrazado a ella”, decían ayer desde las islas orientales.

“Clavijo sigue en plena sintonía con Ani”, aseguraba ayer una fuente cercana a la portavoz en el Congreso. “El cuerpo le pedía votar no, pero defendió la abstención por una cuestión de estrategia y para ver si se frenan un poco los ataques contra él”, afirmaba. Esta misma persona aseguraba que Ana Oramas está absolutamente convencida de lo que ha hecho: “Ella afirma que, igual que llegó a la política de la mano de las asociaciones de vecinos y la gente de la calle, se irá siendo fiel a la palabra que le dio a esas personas”.

En ese relato se adivinan las diferencias estratégicas e ideológicas:  “De los 76.000 votos que sacamos en la provincia occidental, 66.000 son de Tenerife. Tenemos que ser leales a lo que piensa la gente de aquí. Y el propio Consejo Político Insular se manifestó casi unánimemente por el voto contra la investidura de Sánchez. No es tanto por los socialistas, es más por Podemos. Además, llevan insultándonos durante años”. Sin embargo, el secretario general insular, Francisco Linares, pidió ayer  también  en el Comité Permanente que Oramas vuelva a la abstención.

“Si me hubieran preguntado hace una semana”, habría dicho que el sector que se agrupa en torno a Tenerife tenía las de perder en el Congreso, afirma esta persona cercana a Oramas. “Pero en las bases también hay gente de las islas orientales que se han posicionado junto a Ani y en contra de sus dirigentes. No creo que la expulsen”, afirma. “Algunas de estas personas están buscando la manera de romper con CC para entrar en NC y ocupar cargos de poder”.

Otros piensan que es la vieja ATI la que quiere romper.  Y los hay que son más optimistas: “Aunque esto sea muy complicado, puede que ser lo que provoque la catarsis que necesitábamos para debatir sobre el futuro de CC”.

UN VOTO QUE HABRÍA SIDO ‘UN SEGURO’ EN UNA INVESTIDURA MUY INCIERTA

Dice un dirigente socialista que nunca confiaron en que CC fuera a apoyarlos, pero con 166 votos a favor y 165 votos en contra en la votación de investidura de Pedro Sánchez del domingo, un apoyo de Oramas habría tranquilizado a más de uno.