la palma

“El rechazo al TMT en Hawái se ha enraizado con la cultura”

Un joven palmero cuenta su experiencia en Maui, isla del estado de Hawái a la que viajó en diciembre y donde pudo tomarle el pulso a la población nativa
La bandera invertida es uno de los símbolos de protesta empleados por los opositores a la construcción del TMT en Mauna Kea. Pu'uhonua o Pu'uhuluhulu
La bandera invertida es uno de los símbolos de protesta empleados por los opositores a la construcción del TMT en Mauna Kea. Pu’uhonua o Pu’uhuluhulu

Kevin Cabrera, un joven palmero natural del municipio de Puntallana, vivía hasta el pasado 13 de diciembre en Nueva York. Fue al día siguiente de su partida cuando, antes de volver a casa, viajó a una de las islas del estado hawaiano: Maui. Allí, durante casi dos semanas, pudo conocer en detalle el malestar de la población nativa con la instalación del Telescopio de Treinta Metros (TMT por sus siglas en inglés) en la montaña de Mauna Kea, ubicada en la conocida como Isla Grande o Hawái.

A pesar de no ser la ínsula en la que pretende construirse el instrumento óptico más avanzado y potente del planeta -al que también aspira La Palma-, los detractores a la ‘profanación’ de lo que consideran un “terreno sagrado” se hacen notar en casi todo el archipiélago pacífico. Uno de los símbolos de protesta, explica a DIARIO DE AVISOS, es la bandera del Estado invertida, que estaría presente “en la parte trasera de muchas camionetas, en las antenas de los coches y en los porches de las casas”.

Entre los jóvenes, por su parte, la señal de protesta más frecuente serían las “camisetas con proclamas, tanto por delante como por detrás”. Todo ello, indica el palmero, “en un día normal; no era una fecha señalada ni se tomaba ningún tipo de decisión”. Además, se trataba de un comportamiento “que veías en prácticamente toda la isla”. Kevin narra, incluso, que al acudir a uno de los centros comerciales más conocidos del lugar, el Queen Ka’ahumanu, “veías a manifestantes contra el telescopio casi a diario”.

Preguntado por la etnia a la que pertenecían los participantes en esas concentraciones -puesto que en Hawái conviven descendientes de japoneses, filipinos, chinos, alemanes, portugueses y los propios nativos-, indica que “era bastante heterogéneo el asunto; entre los manifestantes que veías por las calles había un poco de todo, tanto gente que podrías decir que eran del continente y se mudaron a vivir allí por la razón que fuera, como a hawaianos auténticos”.

Uno de las anécdotas más reseñables para él fue el día que encendió la radio y puso el dial 93.5, correspondiente a Kpoa, una emisora musical. Dice que se sorprendió al escuchar una canción en la que se repetía mucho “Mauna Kea”. Cuando buscó el título con la aplicación móvil ‘Shazam’, descubrió que era ‘We Chanting’, del grupo Kealamauloa Alcon; un tema escrito expresamente en defensa del colectivo Kia’i, opositor al TMT.

“El rechazo se ha enraizado y se ha llevado a la cultura. Es algo que puedes llegar a percibir en la calle, a pesar de que estuve en la isla de Maui”, no en Hawái, epicentro del conflicto, añade. Las banderas, por ejemplo, afirma que “las encontrabas en cualquier lado; en áreas urbanas y rurales”, aunque en el caso de los vehículos, matiza que “estaban en todas las carreteras y autopistas, pero no tanto en las zonas turísticas, porque hay muchos coches de alquiler”, no así “en las zonas residenciales”, donde “te lo encontrabas muy fácilmente”.

En lo referente a potencial como destino, comparando la isla del Pacífico con su tierra natal, Kevin Cabrera asegura que en Maui “no utilizan los observatorios como recurso turístico como sí puede ocurrir en La Palma”, donde “cuando llegas al aeropuerto y utilizas la pasarela [para vuelos internacionales o con la Península] ves una imagen del Grantecan con el mar de nubes, y eso funciona como reclamo”.

Zapata: “Se estima que puedan tomar una decisión a finales de enero”

El presidente del Cabildo palmero, Mariano H. Zapata, mostraba ayer su satisfacción por el “esfuerzo” que la población isleña ha hecho durante los últimos años, en cumplimiento con la Ley del Cielo, para preservar la calidad de la cúpula celeste de La Palma.

Asimismo, en referencia al TMT, instrumento para el que se ha realizado una labor institucional importante entre la primera corporación de la Isla, el Gobierno regional y el Ayuntamiento de Puntagorda, a fin de conceder los permisos pertinentes como Plan B, señaló que su posible instalación en el Roque de los Muchachos “supondría seguir a la vanguardia”, pues “se estiman unos 1.700 millones de euros de inversión en la construcción”

De igual manera, Zapata destacó que “se estima que a finales de enero o principios se pueda tomar una decisión” sobre la ubicación definitiva de la infraestructura.

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