Familia e infancia

Niños con baja tolerancia a la frustración

La tolerancia a la frustración es una capacidad que podemos enseñar a nuestros hijos para mejorar su bienestar psicológico y social

La frustración forma parte de nuestra vida, a menudo nos encontramos con situaciones que no son de nuestro agrado o que nos impacientan y nos sentimos frustrados, ahí es donde entra en juego nuestra capacidad de tolerancia a esa frustración y de como manejamos nuestras emociones, no dejándonos arrastrar por ellas. Hay niños que precisamente esta capacidad la tienen baja y se desbordan en cuanto se presenta la situación indeseada.

Los niños con baja tolerancia a la frustración son menos flexibles, se irritan fácilmente si no consiguen lo que quieren, se enfadan mucho cuando pierden o les salen las cosas mal, son más exigentes con ellos mismos y más impulsivos. Las situaciones que les provocan este estado pueden ser desde que no consiguen algo que quieren de manera inmediata hasta que hayan perdido en un juego o no les haya salido bien un dibujo. Los niños con baja tolerancia a la frustración se dejan llevar por los sentimientos de ira, ocasionándoles aún más problemas que afectan a su bienestar y a sus relaciones sociales y familiares.

Si al niño no se le dan herramientas para aprender a manejar estas situaciones cuando sea mayor tampoco sabrá afrontarlas y aprender de ellas.

Otras consecuencias negativas de la baja tolerancia a la frustración son:

  • Pueden tener más predisposición a tener ansiedad o depresión
  • Mayor probabilidad de consumo de drogas en un futuro
  • Mayor probabilidad de ser violento
  • Tendrán menos desarrollo de las habilidades sociales
  • Más enfrentamientos con sus familiares
  • Menor rendimiento académico
  • Problemas de adaptación a diferentes entornos

En ocasiones somos los mismos padres o madres los que no permitimos que los niños desarrollan esta habilidad ya que a la mínima que veamos su descontento le damos lo que quiere o incluso le evitamos las situaciones que le puedan resultar difíciles o que pensemos que no le van a gustar. Lo hacemos porque queremos a nuestro hijo y no lo queremos ver sufrir, pero paradójicamente evitándole esas situaciones les estamos perjudicando y manteniendo el problema.

¿Qué podemos hacer los padres para ayudar a los niños que presenta esta baja tolerancia a la frustración?

  • Como decía antes, no evitar al niño situaciones que le resulten desagradables, cada una de estas situaciones son una excelente oportunidad para trabajar esto.
  • Déjale que exprese sus sentimientos.
  • Es recomendable que aprenda técnicas de relajación y respiración para que las pueda utilizar cuando se le presente la situación frustrante.
  • Permite que comentan errores y que aprendan de ellos, no salgas corriendo a la mínima oportunidad para solucionarlo tú.