Política

El Parlamento canario repesca hoy el expansionismo marroquí en las aguas

La Cámara debate sobre las dos leyes marítimas aprobadas por Rabat que rechazan todas las formaciones políticas del Archipiélago a pesar de los intentos del Consulado por rebajar la tensión

Está previsto que el Pleno del Parlamento de Canarias se celebre entre hoy y mañana. Fran Pallero
Está previsto que el Pleno del Parlamento de Canarias se celebre entre hoy y mañana. Fran Pallero

D. Tovar/ T. Fumero

El Parlamento regional acogerá hoy una jornada en la que los partidos de la oposición (CC, PP y Cs) pedirán explicaciones al Gobierno autonómico (PSOE, NC, Podemos y ASG), presidido por Ángel Víctor Torres, sobre las acciones emprendidas para defender las aguas canarias frente a las dos nuevas leyes de delimitación marítima que han aprobado y ratificado unilateralmente las dos cámaras legislativas de Marruecos. Una vulneración de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) que, en caso de ser acatada sin más, da cobertura legal a la explotación de los recursos que en la actualidad corresponden al Sahara Occidental, y de los que hasta la fecha se han beneficiado igualmente los marroquíes.

A finales del mes pasado, la ministra de Exteriores, Arancha González, se reunió con su homólogo marroquí, Nasser Burita, en un encuentro del que no se extrajo una conclusión certera, más allá del “no habrá decisiones unilaterales” del político africano, y que era interpretado, seguidamente, por la titular española como “palabras tranquilizadoras para quienes tuvieran dudas”. Es más, González defendió que Marruecos “tiene derecho a delimitar sus espacios marítimos”, aunque “tiene el deber, en los casos de solapamiento con otros países, de hacerlo de común acuerdo”.

Sin embargo, en las Islas se afrontó el desafío territorial con menor tibieza. El Consejo de Gobierno autonómico aprobó, al día siguiente de la medida legislativa, una declaración en la que dejaban clara su “oposición y desacuerdo” a las normativas aprobadas, entendiendo que vulneran la legalidad internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas. Torres (“no permitiremos que se toque un centímetro de las aguas canarias”, dijo) ha levantado la voz para defender este asunto, y, pese a valorar “las acciones diplomáticas desplegadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores”, detalla que las citadas leyes y la delimitación planteada “no se ajustan a derecho y por lo tanto no podrá Marruecos hacerlas efectivas”.

Será hoy cuando el Ejecutivo autonómico dé, por medio de su portavoz, el también titular de Justicia, Seguridad y Administraciones Públicas, Julio Pérez, explicaciones ante el Parlamento. Y los portavoces de los grupos acuden a la sesión con una pequeña chuleta sobre cómo ha sentado en el país vecino la incidencia de la ministra: el Consulado del Reino de Marruecos en Las Palmas de Gran Canaria ha remitido a todas las formaciones políticas con representación en la Cámara un escrito en el que da por hecho que no existe un problema real con la Administración española. Dicho documento, en el que se hace referencia a declaraciones posteriores a la reunión que mantuvieron ambos gabinetes, “desmonta, en gran medida, las opiniones alarmistas recientemente difundidas en medios marroquíes y canarios”, afirma.

“Al delimitar sus espacios marítimos, Marruecos ha ejercido un derecho soberano que le es garantizado por las convenciones internacionales, y, particularmente, por la Convención del Derecho del Mar”, aseguran en el escrito citando al ministro Burita. Ante solapamientos como los que se producen entre la legislación española y la magrebí, matiza que “el derecho internacional prevé el diálogo como único medio para solucionarlo”. Asimismo, se señala que, por su parte, Arancha González “subrayó la excelencia de las relaciones entre su país [España] y Marruecos, destacando que la elección de Rabat para efectuar su primera visita al extranjero no es casualidad, dadas las ‘relaciones profundas y estratégicas’ entre los dos países vecinos”.

Pero la desconfianza en Canarias es absoluta respecto al expansionismo marroquí.