MEDIO AMBIENTE

El pastoreo, la herramienta palmera preventiva contra los incendios forestales

Juan Francisco Capote, uno de los expertos más reconocidos en el rescate y promoción de las razas autóctonas canarias, defiende esta práctica regulada para evitar la presión sobre el medio ambiente

Juan Capote es una de las voces más reconocidas y prestigiosas en el ámbito de la ganadería en Canarias. DA

El pastoreo en zonas concretas de los montes palmeros, podría ser la respuesta más sostenible para crear cortafuegos en zonas específicas y de alto riesgo en caso de incendio forestal. Eso es lo que cree el Premio Canarias 2020, Juan Francisco Capote, uno de los expertos más reconocidos en el ámbito regional en el rescate y promoción de casi todas las razas autóctonas canarias. La opinión es compartida por el consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo palmero y vicepresidente de la institución, José Adrián Hernández Montoya, que destaca el valor de la experiencia piloto de pastoreo en un cortafuegos de Garafía, de manera que esta práctica ganadera permita mejorar a la vez las condiciones de lucha contra el fuego en el municipio norteño.

Según los datos que maneja Capote, Profesor de Investigación y Director de la Unidad de Producción Animal- Pastos y Forrajes del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) hasta febrero de 2019, el 100% de la cada vez más escasa cabaña de ovejas en La Palma, de la que apenas quedan 200 ejemplares en la Isla y en claro peligro de extinción, se nutre de zonas de pasto en fincas privadas, lo mismo que el 60% de las cabras palmeras y en menor medida las vacas. Para extender esta práctica de forma controlada, estima Juan Francisco Capote, es imprescindible la cooperación de los ayuntamientos palmeros y el Cabildo con los ganaderos.

Tanto es así, que la experiencia que se ha puesto en marcha en Garafía entre el Lomo de Machín y el Lomo de la Ciudad bajo la tutela de la Consejería de Medio Ambiente, tiene como pieza clave a un ganadero que se responsabilizó de que los animales estén controlados y vigilados en todo momento dentro de las zonas asignadas para el pastoreo.

Capote tiene claro que “hay que gestionar esta actividad modulando, regulando con una legislación que evite la presión sobre el territorio”. Esta actividad tiene una capacidad bidireccional, no solo por la contribución de la ganadería a la preservación del medio ambiente, sino como mecanismo de promoción de una actividad que ha generado una industria doméstica y profesionalizada de exportación del queso palmero. “La mejor manera de defender una raza es hacer rentable su producción”, subraya Capote

Amenazas latentes

Los ataques de perros asilvestrados a ejemplares de cabra y oveja palmera y a jóvenes ejemplares de vaca de raza palmera, siguen produciéndose. Los últimos ataques registrados en el norte de la Isla, apenas un mes y medio atrás, sigue preocupando al sector, desde el que los propio ganaderos han invertido en medidas de protección que no resultan siempre efectivas.

Sobre la mesa de trabajo de la directora insular de la Administración General del Estado en La Palma, Ana María de León, se encuentra la tarea de estudiar la viabilidad de crear la figura de los guardas rurales, que funcionan en otras comunidades autónomas y que trabajan en coordinación con la Guardia Civil para mejorar la seguridad y la vigilancia en el medio rural.

El consejero insular de Ganadería, José Adrián Hernández, que arrancó este año 2020 con este asunto como una de las principales preocupaciones del sector , reconoce que los ataques de perros suponen una amenaza para las explotaciones ganaderas, especialmente para la pervivencia de una raza como la Oveja de Raza Palmera, que ha reducido el número de ejemplares en más de un 30% en los últimos años y que es motivo de preocupación para la Dirección General de Ganadería del Gobierno de Canarias, al frente de la que se encuentra Juan Bernardo Fuentes Curbelo.